Francia: Victoria y derrota de las ideas soberanistas

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Jacques Sapir, economista francés

Una  fuerte contradicción marca el período actual. La  primera vuelta de la elección presidencial reveló la victoria cultural de las ideas soberanistas. La segunda vuelta ratificó su derrota.

Las causas de esta derrota son múltiples. Esta derrota se debe a la persistencia de mecanismos ideológicos de diabolización respecto al Frente Nacional. Sin embargo, estos mecanismos también se han reactivado por la notoria incapacidad, en los vuelcos de la última semana, de articular de manera clara un proyecto coherente, y sobre todo por la incapacidad de llevar este proyecto de manera  digna en el debate televisado. Esta derrota ratifica los límites de la candidata Marine Le Pen, que estos sean ideológicos, políticos u organizativos, como la división de la corriente soberanista.

Recordemos los hechos: los soberanistas explícitamente realizaron más de 47% de los votos en la primera vuelta si se suman los votos que cayeron sobre el conjunto de los candidatos que defendían posiciones o tesis soberanistas. Se puede pensar, además, que existe una reserva de votantes soberanistas en la parte del electorado de François Fillon. Un cierto número de sus apoyos, incluso dentro de los diputados, no escondían su adhesión a las tesis soberanistas. Queda pues claro que implícitamente, el soberanismo fue mayoritario en la primera vuelta. Lo fue sin ceder nada en sus posiciones, y en particular sobre el Euro. Pero, fue derrotado políticamente en la segunda vuelta. La oposición entre estos dos hechos tan incuestionables saca a la luz a la vez la diversidad de las posiciones soberanistas y las dificultades de reunirlas a todas

¿La unidad imposible?

Michel Wieviorka acaba de publicar un interesante texto en el sitio The Conversation donde argumenta que este fracaso se debió a la ruptura del movimiento soberanista en dos partes irreconciliables [1]. De hecho, este análisis tiene la apariencia de lo evidente.

Hubo muy pocas transferencias de votos entre el electorado de Jean-Luc Mélenchon y Marine Le Pen. Sin embargo, las causas de esta escasa transferencia son estructurales, y es la tesis de Wieviorka que piensa que existe una cultura política francesa que hace imposible la fusión de los electorados, ¿o no sería mejor intentar buscarlas  en la coyuntura particular de esta elección?

Este interrogante se une a otro: el soberanismo es dual, como lo sobreentiende Wieviorka, y también otros analistas, y en particular Alexandre Devecchio quien afirmó en la emisión que realizamos con él y Jacques Nikonoffen  Radio Sputnik [2], ¿o bien la cuestión es más compleja?

De hecho, se puede igualmente poner en duda que las corrientes soberanistas sean binarias y que se encarnen perfectamente en ciertas corrientes políticas existentes. Se comprende la importancia de este tema. Porque si Michel Wieviorka tiene razón, una alianza es imposible. Si, por el contrario, las deficientes transferencias de votos se explican más por el contexto ideológico en el cual se desarrolló esta elección, entonces la reconciliación entre las distintas corrientes soberanistas  parece más posible. Sobre todo, se puede pensar una separación radical de estas corrientes o, por el contrario, ¿no tienen todas aspectos comunes? Eso implica volver sobre la diferencia entre las encarnaciones políticas y sobre las corrientes soberanistas.

Es este análisis que vamos a desarrollar  aquí. En él reanudo una parte de la terminología de Alexandre Devecchio, especialmente la relativa al soberanismo social y al soberanismo identitario. Pero soy el único responsable de la interpretación que doy a estos términosMás

O nos oponemos al euro o el euro se volverá contra nosotros

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Jornada :”¿Qué alternativa al euro y a la UE neoliberal necesitamos?” organizada por el sector “Antkapitalistische” de Die Linke ( Alemania)

Intervención de Frank Futselaar, miembro del Partido Socialista (Países Bajos) (Socialistische PartijSP)*

Queridos amigos de Die Linke,

En nombre del Partido Socialista deseo expresar mi agradecimiento por la invitación a esta importante conferencia. Es de una gran significación, ya que el euro y la y los problemas vinculados a la política actual de la UE afectan a todos los países. Por esta razón deben confluir los partidos de izquierda europeos, para buscar alternativas comunes a la actual crisis monetaria. En Los Países Bajos tendrán lugar en marzo las elecciones generales. Por eso el futuro del euro es un tema importantísimo para la política holandesa.

El Partido Socialista opina que el euro, en su forma actual no puede sostenerse. Esto nos deja, por una parte, a merced de la inacabable crisis de la deuda, pero también con la enorme desigualdad de la Eurozona. Desde nuestra perspectiva debemos decidirnos por una supresión controlada del euro o por su colapso incontrolado.

La concepción de la insostenibilidad del euro no es nueva ni original: algunos economistas representan esta opinión desde el inicio del euro. Recientemente se ha manifestado en este sentido el Premio Nobel Joseph Stiglitz. Nuevamente experimentamos como los bancos funcionan en medio de dificultades: no sólo la Banca Monte dei Paschi de Siena, también el tan orgulloso Deutsche Bank amenazan de nuevo con precipitar en el abismo a nuestro sistema económico; y sabemos que hay que hacer algo.

Casi todo lo que se ha hecho, sólo ha exacerbado el daño. Hasta ahora los bancos europeos han sido siempre rescatados – con enormes costes para la deuda pública. Debido a la ideología austericida dominante en Europa los costes los han tenido que soportar sus ciudadanos. Esto tiene consecuencias devastadoras para las economías de los estados miembro y, peor todavía, grandes dificultades para los pueblos. Podemos observar esa situación en muchos países de la UE, sobre todo, por supuesto, en Grecia, donde las exigencias de la Troika han obligado a un número increíble de recortes de servicios básicos estatales.

¿Cómo enfrentamos esta miseria? Entretanto la deuda pública griega asciende a casi el 180% del PIB. Creo que nadie en pleno goce de sus facultades espera que esa deuda pueda llegar alguna vez a pagarse. Hace años que tendríamos que haber comenzado a tratar la cuestión del desendeudamiento. Pero los gobiernos europeos, especialmente el alemán y el holandés, se mantienen firmes en la mentira de que Grecia pagará sus deudas –en función de cínicas razones de política interna.

Sin embargo, el problema central del euro es el del superávit y déficit comercial. El superávit comercial de los países del norte de Europa frente a los países del sur es gigantesco. Expresado simplemente: el valor del euro es tan elevado que las economías nacionales sureñas no pueden competir. Eso significa que las empresas exportadoras del norte de Europa se enriquecen mientras las economías del sur de Europa se resienten y sus gobiernos se endeudan continuamente.Más

Perry Anderson: Para Europa la ventaja (del Brexit) es que con la salida del Reino Unido se retira el caballo de Troya de los intereses de EEUU y del sector financiero.

 

Perry Anderson

Thilo Schafer, La Marea

Los editores de la New Left Review, una de las revistas de referencia para intelectuales de izquierda, acaban de estar en Madrid para presentar la nueva edición en castellano, editada por Traficantes de Sueños y el Instituto 25 de Mayo, una fundación de Podemos.

En charla con La Marea el sábado, Susan Watkins y Perry Anderson destacan que la New Left Review siempre ha apostado por una perspectiva internacionalista de los asuntos que analiza, algo que se refleja también en sus autores. “Estaba muy orgulloso de que en la portada de la primera edición no saliera ni un apellido anglosajón”, recuerda el veterano Anderson.

¿Le parece que no corren buenos tiempos para el internacionalismo teniendo en cuenta el Brexit y el auge del nacionalismo en muchos países?

Creo que el proyecto de un cosmopolitismo y una globalización liberal todavía constituye la fuerza más poderosa en el mundo. Esta gente tiene sus contradicciones, que están aumentando cada vez más. En lo económico el auge de la globalización neoliberal ha provocado un aumento dramático de la desigualdad a través de una alta concentración de la riqueza. La clase política ha sido increíblemente condescendiente durante 20 o 30 años, en los que no ha tenido ninguna oposición desde la caída de la Unión Soviética.

Al mismo tiempo está creciendo la indignación por el deterioro de los niveles de vida. No me sorprende que gran parte de esta indignación se haya articulado de forma conservadora porque las personas más afectadas por este desarrollo económico están en una posición defensiva, como la antigua clase de obreros cualificados en EEUU y Europa. Solo pueden defender lo que tiene ante la deslocalización que provoca la fabricación en China. Esta posición defensiva naturalmente favorece las políticas conservadoras.

Ustedes defendían el Brexit desde un punto de vista de izquierdas. ¿Lo puede explicar?

Yo estaba a favor de provocar un shock para las élites gobernantes en Europa, aunque no creo que el Brexit traiga mejoras para el Reino Unido. Tendrá más efectos positivos en Europa, aunque también algunos para el Reino Unido, un país muy conservador, donde el 85% de la población son ingleses y hay una alta concentración de la riqueza en Londres. En este sentido el germen democrático en Escocia es una tendencia positiva.Más

La soberanía popular como alternativa a la globalización neoliberal

Samir Amin*

Síntesis

El capitalismo global tal como se ejerce hoy en día, es una compleja asociación de estados (soberanos en principio), pueblos, naciones (“homogéneas” o no), y clases sociales moldeadas por el conflicto intrínseco al modo de producción capitalista; la lucha entre el capital y el trabajo . Por tanto, los conflictos entre las naciones y la lucha de clases son parte constitutiva de una relación de interdependencia.

La interdependencia de las luchas sociales y nacionales , depende de cómo los bloques dominantes en cada país proyecta su influencia en el ámbito internacional. El éxito siempre será el resultado de la capacidad de movilización de los proyectos políticos y sociales.

En este artículo se argumenta a favor de la cooperación entre los Estados independientes que participen de un proyecto de Soberanía Popular que comprenda la autosuficiencia industrial, la soberanía alimentaria, y la democracia popular. Se reflexiona, además, que un proyecto de este tipo, es una condición previa fundamental para que los movimientos progresistas superen el actual sistema internacional de hegemonía imperialista.

Cuando no se habla del contenido de clase de la estrategia empleada para aceptar o rechazar del concepto “soberanía nacional” se producen graves malentendidos. Esto ocurre, habitualmente, porque el bloque social dominante en las sociedades capitalistas concibe la soberanía nacional como un instrumento para promover sus propios intereses, es decir, la explotación capitalista en sus respectivos países y, al mismo tiempo, su preeminencia en el sistema global.

Hoy en día, en el contexto del sistema liberal globalizado, controlado por los “monopolios financiarizados” de la tríada (Estados Unidos, Europa y Japón) la soberanía nacional es un instrumento que en manos de clases dominantes les permite mantener una posición dominante en el sistema-mundo.

Los EE.UU. ofrecen el ejemplo más claro: sus poderes dominantes conciben la soberanía como un patrimonio exclusivo del capital monopolista y, en tal sentido dan prioridad a la leyes nacionales de los EE.UU. por encima del derecho internacional. Este comportamiento también fue la práctica habitual de las potencias imperialistas europeas en el pasado y sigue siendo la practica de los estados europeos más fuertes dentro de la Unión Europea (Amin 2013, capítulo 4)

Teniendo en cuenta esta realidad , se entiende porqué el discurso nacionalista que elogia las virtudes de la soberanía esconde los intereses de la clase dominante, y siempre ha sido inaceptable para todos los que defienden a las clases trabajadoras.

Sin embargo, no hay que reducir la defensa de la soberanía a esta modalidad del nacionalismo burgués. La defensa de la soberanía es la alternativa popular en el largo camino hacia el socialismo, y constituye una condición ineludible para avanzar en esa dirección.

El orden mundial (así como el sub- orden europeo) no serán transformados nunca desde arriba por decisiones de las clases dominantes. El progreso en este sentido, será siempre el resultado de ascensos desiguales en las luchas cada pueblo y nación.

La transformación del sistema global (o del subsistema de la Unión Europea) será producto de cambios que operarán en cada estado que, a su vez, modificarán la balanzas de fuerzas entre ellos. El Estado-nación sigue siendo el único marco para el despliegue de las luchas decisivas para transformar el mundo.Más

Francia cruzó el rubicón

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Borís Kagarlitski*, sociólogo, director del Instituto de la globalización y los movimientos sociales

Francia recibió el presidente Macron. La palabra “elegido” no es muy apropiada en circunstancias que una parte significativa de los franceses se negaron deliberadamente a votar, mientras que otros votaron sin entusiasmo y sin ninguna simpatía por un candidato impuesto como un mal menor o cómo acertadamente se ha dicho, el menor de dos males.

Sin embargo, la victoria Macron no significa el final de la crisis socio-política de la Unión Europea, sino que marca el comienzo de una nueva fase, aún más dramática, de esta crisis. Ocurrió lo incontestable: los poderes gobernantes hicieron claramente una elección a favor de continuar el actual curso a cualquier precio. No habrá concesiones al malestar público. Y, como mucho, se realizarán algunas nuevas maniobras tácticas para dejar todo tal como estaba. Esto conducirá a una amarga y dura lucha, con conflictos cada vez más ásperos, que serán imposibles de resolver en el marco de las instituciones tradicionales.

En este sentido, se ha cruzado el Rubicón. Y este diagnóstico no solo es para Francia, sino para todo el continente.

Desde el 2016, el sistema neoliberal se enfrenta a una rebelión de votantes que ha tomado la forma de movimientos populistas – de derecha y de izquierda. Ambos movimientos, los de derecha y los de izquierda, expresan un estado de ánimo de irritación y protesta. Ambos movimientos no están dispuestos a unirse o a interactuar tácticamente, unos con otros, porque sus partidarios, a nivel de base, piensan de manera muy diferente.

Sin embargo, el estado de ánimo de las masas no está conformado por bloques ideológicos irreductibles, y por tanto quien se mueva tácticamente con más habilidad tendrá mayores posibilidades de éxito.

Es un hecho que en estos movimientos hay una parte importante de gente de derecha. Esto ultimo solo se explica por las vacilaciones, la cobardía y la corrupción de los políticos de “izquierda” dominantes. Estos partidos de “izquierda” han perdido, incluso habiendo ganado las elecciones – el caso más revelador es Grecia, donde Syriza se rindió a pesar de haber vencido en un referéndum que llamaba a luchar.

El efecto Syriza tendrá un impacto sobre la izquierda en Europa occidental durante mucho tiempo. Hasta que no se produzca una completa “limpieza” – de partidos y de líderes – que encarnan políticas de adaptación al sistema con un discurso liberal y la ideología de la corrección política se siga trasladando de un país a otro.Más

Roban a la ciudadanía. Recuperemos la dignidad.

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Declaración de Socialismo 21

La corrupción política esta arrastrado al país a una crisis sistémica desoladora. La corrupción que es un componente indispensable de oscuros intereses económicos nos está saqueado económicamente.
La mayoría social es víctima de un atraco diario. Somos los ciudadanos, lo sepamos o no, los esquilmados. Cada día que pasa la trama corrupta nos mete la mano en la cartera y nos despoja de nuestros derechos.
Se estima que la corrupción le cuesta al estado español una pérdida de decenas de miles de millones de euros al año, por concepto de sobrecostes, comisiones, obras innecesarias, elusión impositiva de las grandes fortunas, fraude fiscal y robo directamente.
Las decenas de miles de millones de euros salteados de las arcas públicas significan menos educación, menos sanidad, menos pensiones, menos trabajo, más desigualdad y más miseria. Representan la cifra del escándalo. El dinero del pillaje. La indignidad de la política coludida con el capital.
Sabemos quiénes son. Son los integrantes de las élites corruptas del expolio de los bienes públicos y de los recortes de los derechos sociales, son aquellos que tienen el dinero en Suiza, Andorra y otros paraísos fiscales para no pagar impuestos y esconder el dinero mal habido.
Ya nadie cree en la hipótesis de las manzanas podridas del PP, que tiene cerca de 900 imputados. No estamos hablando de sus votantes, hablamos una organización dentro del PP que ha transformado ese partido en un entramado mafioso solo comparable en sus objetivos y métodos al crimen organizado.

Hay una emergencia democráticaMás