Lecciones de la crisis Griega sobre el euro

images130Jacques Sapir , economista francés

En los próximos tiempos  veremos reunirse la verdadera izquierda, la que se propone romper con las lógicas de las políticas de austeridad y en consecuencia del Euro, y los que  siempre se hundirán más en una lógica de sumisión que conducirá a la aceptación total de estas lógicas austericidas.

El drama que vive Grecia al menos nos habrá enseñado dos cosas: la relación que existe hoy entre el euro y la austeridad y el apego de una parte de la izquierda al euro, un apego que la conduce, ahora cada vez más rápidamente, a su ruina. La primera de estas cosas permite entender por qué las autoridades de la Eurozona se han mostrado en este punto inflexibles. El segundo nos explica por qué Alexis Tsipras ha dejado reposar su cabeza en el filo del tajo y no ha optado por romper cuando podía, es decir, en la noche del 5 al 6 de julio después de la victoria del “No “en el referéndum.

El Euro, es austeridad

 

El Euro está vinculado a la austeridad por la lógica misma de la moneda única. Ésta pone en competencia a países con dotaciones en factores de producción (que estos últimos sean materiales o humanos con nivel educativo) muy diferentes. Para restablecer su competitividad frente a países mejor dotados, los países que están menos provistos deben alcanzar un ahorro más alto (en porcentaje) respecto de los países mejor dotados. Esto provoca un desplazamiento del consumo hacia el ahorro. Dado que en una moneda única, toda diferencia en la tasa de inflación se traduce inmediatamente en una pérdida de competitividad, los países menos dotados no pueden contar sobre la inflación como instrumento de financiación de este tipo de ahorro. Entonces se percibe el carácter profundamente austericida del euro.

Esta naturaleza se ve reforzada por el hecho de que la tasa de inflación de un país no depende sólo de su política monetaria pero está determinada, también, por la estructura de su economía. Así, un país que tiene una población dinámica, tendrá naturalmente una tasa de inflación superior que un país con una población estancada o en declive. Del mismo modo, la tasa de inflación tiene un impacto importante en la creación de empresas: estas creaciones y las innovaciones que pueden comportar, generan movimientos de precios relativos (el precio de un bien o servicio expresado en otros bienes u otros servicios) que implican una cierta tasa de inflación. Por lo tanto, la imposición de una tasa de inflación unificada con estructuras económicas muy diferentes implica que para algunos países el crecimiento será muy inferior al que podría ser. Esto es lo que se conoce en la literatura económica el problema del “output gap” o brecha de la producción.

Por último, políticamente, el Euro introduce un fuerte tendencia a favor de las llamadas políticas de austeridad porque conlleva a la sustitución de un gobierno donde su capacidad de decisión está determinada por las normas contables. Estas reglas pueden ser interiorizadas por el personal político, que es cada vez más el caso de Francia, o pueden ser impuestas por la fuerza como es actualmente el caso en Grecia.

Por lo tanto, puede haber austeridad sin el Euro pero el euro implica necesariamente austeridad. Ahora está claro para una gran mayoría de los europeos, que van a estar cada vez más disgustados con la moneda única. Un artículo publicado en el Financial Times el 13 de julio ponía de relieve este aspecto [1].

Las razones del apego irracional de la “izquierda”

 

Pero, frente a esta constatación, se confronta las posiciones de una parte de la “izquierda” que siguen defendiendo, contra viento y marea, el Euro. Hemos visto en Francia, donde el PS incluyendo los llamados “frondeurs”, han sostenido el diktat del 13 de julio, y donde el mismo PCF, por boca de Pierre Laurent, estuvo a punto de respaldarlo antes de cambiar de opinión y terminar por votar “no” en el Parlamento. Hay, es necesario reconocerlo, un apego que parece irracional al euro, y que ha transformado a una parte de la “izquierda” en el brazo secular para la aplicación de la austeridad [2]. Ambrose Evans-Pritchard, que se califica el mismo de “Liberal en la tradición de Burke” va tan lejos como para escribir: “En un giro del destino, la izquierda se ha convertido en quien implementa una estructura económica que ha llevado a los niveles de desempleo que parecía impensable para un gobierno democrático después de la guerra con su propia moneda y sus instrumentos soberanos” [3]. La carta de dimisión del SPD de Yascha Mounk, una universitaria alemana, publicada en The Nation, ilustra bien este movimiento particularmente poderoso en Alemania y los problemas que genera [4].

Este apego concierne también a una parte de lo que se llama la “izquierda radical”. Es este apego que ha conducido a Alexis Tsipras a colocar su cabeza sobre el filo del tajo. El politólogo Stathis Kouvelakis ha intentado analizar este fenómeno [5]. Sin querer entablar un debate es posible ver varias razones en este apego irracional y malsano al Euro.

  • La razón más benigna es una infravaloración del papel de la moneda en el funcionamiento de una economía capitalista moderna. Si la moneda no puede existir sin otras instituciones, y en eso está claro que no es la única institución de la economía, la manera en que es administrada   tiene una influencia considerable sobre las otras instituciones. Eso se llama simplemente la dialéctica.
  • Una visión desviada “del internacionalismo” que afirma que en nombre de intereses comunes (que existen indudablemente) los pueblos serían. Esta visión niega en realidad el concepto de internacionalismo que precisa bien que el común está entre las Naciones pero no se las substituye. Esta visión desvíada pretende así que el Libre comercio es la forma actual “del internacionalismo”. Se comprende entonces cómo se llega a constituir el Euro en fetiche, sin preguntarse sobre el hecho que las “uniones monetarias” son realmente bastante raras hoy en el mundo. Toda interrogación sobre esta realidad forzaría a los que defienden el Euro-fetiche de volver de nuevo a pisar el suelo y prever el conjunto de los costes y pérdidas que hace soportar a las economías de la zona.
  • Una ideología de sustitución para esta “izquierda” que se dice realista, y que la llamamos la “segunda izquierda”. El Euro vino a substituir la perspectiva del cambio de sociedad que se había defendido en 1981. Habiendo abandonado toda idea de cambio social, esta “izquierda” llamada realista se ha encontrado una ideología de sustitución en la construcción europea que ha identificado rápidamente al Euro.

Esta es la razón por la que todo cuestionamiento del Euro le aparece como un cuestionamiento de la construcción europea y debe combatirse con la más feroz energía (y la mayor mala fe) y esto contra todas las evidencias. Hemos tenido un ejemplo de este tipo de comportamiento con las declaraciones hechas por el Presidente de la república y por el Primer ministro desde el 13 de julio.

Estas razones no agotan el tema. Se dirá, con mucha razón, que numerosos economistas que aconsejan la “izquierda” en referencia al Gobierno vienen de los bancos (o de las compañías de seguros), por lo que están directamente interesados en el mantenimiento del Euro. Pero, las razones de carácter simbólico y político lo superan con creces. La consecuencia de eso es que la cuestión del Euro será el gran debate en los próximos meses. Es en torno a esta separación que veremos reunirse la verdadera izquierda, la que se propone romper con las lógicas de las políticas de austeridad y en consecuencia del Euro, y los que se siempre se hundirán más en una lógica de sumisión que conducirá a la aceptación total de estas lógicas austericidas.

[1] W. Munchau, « Greece’s brutal creditors have demolished the eurozone project », Financial Times, 13/07/2015.

[2] Ambrose Evans-Pritchard, « EMU brutality in Greece has destroyed the trust of Europe’s Left », The Telegraph, 15 juillet 2015, http://www.telegraph.co.uk/finance/comment/ambroseevans_pritchard/EMU-brutality-in-Greece-has-destroyed-the-trust-of-Europes-Left.html

[3] Ambrose Evans-Pritchard, « EMU brutality in Greece has destroyed the trust of Europe’s Left », op.cit., « By a twist of fate, the Left has let itself become the enforcer of an economic structure that has led to levels of unemployment once unthinkable for a post-war social democratic government with its own currency and sovereign instruments ».

[4] http://www.thenation.com/article/germanys-social-democrats-are-colluding-in-greeces-destruction-and-im-leaving-the-party/

[5] Sebastian Budgen et Stathis Kouvelakis, « Greece: The Struggle Continues », 15 juillet 2015, https://www.jacobinmag.com/2015/07/tsipras-varoufakis-kouvelakis-syriza-euro-debt/

http://russeurope.hypotheses.org/4118

Nota: Traducido del francés por C.R.S y D.T.G

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