“Syriza no acabó con la austeridad en Grecia. ¿Qué puede hacer diferente la Unidad Popular?”

images“El programa de la Unidad Popular ya está hecho y será publicado en breve. La preparación de la salida del euro es un punto fundamental. Esta pregunta tiene varios aspectos. La primera es la recuperación de la soberanía política, en un contexto donde el gobierno se enfrenta a una Santa Alianza de todos los poderes neoliberales”.

Entrevista con el profesor de filosofía política  Stathis Kouvelakis 
por Thomas Lemahieu de http://www.jacobinmag.com

Cuando Alexis Tspiras renunció a su cargo de primer ministro a principios de este mes y llamó a elecciones anticipadas, marcó una nueva etapa en la batalla entre Grecia y sus acreedores.

Para Tsipras, las elecciones representan un intento de asegurar un mandato para el acuerdo que ya ha firmado. Sin embargo, el índice de aprobación del ex primer ministro se ha reducido de 61 por ciento al 29 por ciento en el último mes. Casi el 80 por ciento de los votantes dicen que están decepcionados con el desempeño de Tsipras en el cargo. Y el 70 por ciento piensa que el paquete de rescate que aprobó dará más dolor económico en comparación con los dos acuerdos de austeridad anteriores.

Es a este descontento al que la Unidad Popular, una nueva formación de los miembros disidentes Syriza y otras fuerzas anti-austeridad, espera dar expresión institucional.

En esta entrevista reciente – realizada por Thomas Lemahieu para el periódico francés L’Humanité – Stathis Kouvelakis, un miembro de la dirección de la Unidad Popular, discute el programa contra el memorándum de la formación, cómo encontrar aliados fuera de Europa, y lo que la Unidad Popular desea lograr en las próximas elecciones.

-¿Cuándo Syriza llegó al punto de no retorno que os llevó a crear un nuevo partido, la Unidad Popular?

-Cuando se firmó el acuerdo el 13 de julio. La fractura ya había aparecido antes, cuando, en el espacio de unos pocos días, el “no” en el referéndum se transformó en un “sí”, y cuando el gobierno griego fue a negociar a Bruselas con un mandato que significaba efectivamente aceptar el marco de la austeridad.

Pero fue Alexis Tsipras con la firma del acuerdo que inició el proceso que conduce a Syriza a la división – de hecho, podríamos hablar con más precisión: que conduce a Syriza a la desintegración. Luego hubo dos votaciones en el parlamento de dos paquetes de medidas preliminares, y luego el propio memorándum, que confirmó la división. El gobierno Tsipras firmó el memorando sin obtener la aprobación de cualquiera de las estructuras internas de Syriza.

Alexis Tsipras no puede citar un solo texto, una sola decisión, autorizándolo a hacer lo que hizo; por el contrario, en las pocas ocasiones que el Comité Central se reunió durante la época de Syriza en el poder, todas sus decisiones tenían una misma orientación: en ningún caso habría que firmar un memorando. “Cualquier cosa menos eso!”

Lo que sucedió fue exactamente lo que había sido totalmente descartado al principio. Mientras que la coexistencia de diferentes corrientes y sensibilidades en un mismo partido era posible siempre y cuando se mantuviera el objetivo central del vuelco a los memorandos – incluso si había desacuerdos, en particular sobre la cuestión del euro – no era posible para los partidarios y opositores de la firma del memorando coexistir en el mismo partido.

Cuando Alexis Tsipras decidió aceptar el memorando, ¡él mismo tomó la decisión de disolver su partido!

-¿Te has reunido con todos los diputados de Syriza que hablaron en contra del nuevo memorando? ¿25 diputados de la Unidad Popular son todos ellos?

-En la votación hubo 32 “en contra”, y 17 que votaron “presente” – que en el sistema parlamentario griego no equivale exactamente a la abstención, está muy cerca del “no”.

Los diputados que no tenemos todavía son Zoe Konstantopoulou – la presidenta del parlamento, que todavía tiene sus funciones institucionales, pero que pronto se unirá a nosotros, y tres diputados de la corriente maoísta KOE de Syriza, que estamos en conversaciones con ellos. Luego está Yanis Varoufakis, que no vendrá con nosotros, ya que tenemos posiciones diferentes.

Es importante recordar que la Unidad Popular no es un partido, sino un frente para movilizar conjuntamente una docena de componentes. Algunos de ellos salieron de Syriza, otros eran parte de Syriza en el pasado, y otros provienen de la extrema izquierda, como las corrientes de la coalición Antarsya.

Fundamentalmente, la Unidad Popular es bastante cercana a lo que Syriza fue hasta 2013, antes de que sus corrientes se fusionaran en un solo partido. Esta es la fórmula que estamos usando: somos un frente político basado en el pluralismo, respetando las diferencias de cada uno, y poniendo énfasis en la auto-organización.

Nuestro objetivo es asegurar que el “no” expresado en el referéndum de 5 de julio, que se encontraba en la mayoría aplastante de los jóvenes, así como entre las capas de la clase obrera y popular, se le de estructura política. Queremos construir comités amplios, abiertos y desde abajo.

Por supuesto, también estamos esperando militantes, individuos y figuras políticas a unirse a nosotros. Usted no tiene que estar de acuerdo con todos los puntos de nuestro programa, pero el meollo de la cuestión es el reconocimiento de que es imprescindible romper con los memorandos, y que esto implica una confrontación con la Unión Europea – incluso pueden haber puntos de divergencia en cuanto a los medios que deben utilizarse en tal confrontación.

Pero está claro que tenemos todas las lecciones extraídas de fracaso estratégico de Syriza, y tenemos un enfoque alternativo para evitar terminar en la misma capitulación.[…]

 -Usted ha sido muy crítico con la decisión de Alexis Tsipras de ir a las urnas de nuevo. ¿Por qué?

-¡Lo que criticamos es el hecho de que las elecciones se apresuraron! Es una manera clásica de tratar de atrapar a tus oponentes que desconocen la cuestión, pero Tsipras ha hecho algo que el sistema nunca se atrevió a hacer, convocar las elecciones en mitad del mes de agosto, y en un país como Grecia, cuando la gente está de vacaciones. Y fue entonces cuando optó por llamar a las elecciones. Lo que reduce aún más los tiempos de la campaña electoral.

El propósito de esta maniobra es más que obvia: él va a las urnas lo antes posible, antes de que los efectos del memorandum tengan consencuencias en la población.

-¿Cuáles son los elementos clave del programa de la Unidad Popular?

-El punto decisivo es la ruptura con las políticas de austeridad. Queremos cancelar los memorandos, como Syriza había prometido hacer. Queremos romper con las metas de superávit presupuestario.

Nuestra política se basa en detener inmediatamente los pagos de la deuda: vamos a negociar la cancelación de la mayor parte de la deuda, ¡pero sobre esa base! Grecia no puede recuperarse pagando esta deuda.

Uno de los principales errores del gobierno de Syriza fue seguir pagando la deuda, y con 7 mil millones € sacados de las arcas públicas entre enero y junio, éstas quedaron totalmente vacías.

Por otra parte, no nos hacemos ilusiones sobre la compatibilidad de este programa de ruptura con el marco euro. Así que si las instituciones son intransigentes, el BCE decide restringir el acceso a la liquidez, volveremos a la moneda nacional. La fase de transición podría presentar dificultades, ciertamente, pero también importantes oportunidades para el relanzamiento de la economía, y por una política económica que trabaje por la justicia social y ambiental.

-Usted se ha referido a las instituciones como “intransigentes”. ¿En la Unidad Popular coinciden con la salida del euro?

-Sí, creemos que tenemos que prepararnos para la salida del euro. ¡Eso está absolutamente claro!

El programa de la Unidad Popular ya está hecho y será publicado en breve. La preparación de la salida del euro es un punto fundamental. Esta pregunta tiene varios aspectos. La primera es la recuperación de la soberanía política, en un contexto donde el gobierno se enfrenta a una Santa Alianza de todos los poderes neoliberales.

Como hemos visto, privados de política monetaria, nos trataron como un rehén del BCE. Syriza sufrió esto desde el 4 de febrero. En segundo lugar, es un medio que nos permite reiniciar la economía, garantizando el suministro de liquidez. Además, es una palanca muy importante con respecto a la cuestión de la deuda: si vamos a una moneda nacional, la deuda será casi impagable, ya que nadie aceptaría el pago de una deuda redenominada en una moneda nacional. Eso nos coloca en una posición de fuerza.

Por último, la devaluación haría posible reactivar el crecimiento, de hecho de forma vigorosa: todos los países que se han encontrado en una situación de profunda recesión sólo han sido capaces de reactivar la economía haciendo uso de devaluación de la moneda.

La elección es simple, de verdad. O tenemos devaluación de la moneda o devaluación interna, es decir, planes de ajuste estructural impuestos a fin de reducir los salarios y las pensiones y reducir el costo de la mano de obra.

Ciertamente, la devaluación de la moneda hace crear ciertos problemas, pero también oportunidades: se aumenta la producción nacional, que permite sustituir importaciones por exportaciones, y hace las exportaciones más competitivas. Sin lugar a dudas que crea problemas, ya que algunas cosas tienen que ser pagadas en moneda fuerte: la gasolina, la energía, algunos medicamentos que tienen que ser importados – aunque no tanto, ya que la producción nacional puede proporcionar una buena parte de eso.

Todas las dificultades son temporales, en una fase de transición. Pero como todos los economistas hostiles al neoliberalismo han demostrado – de Krugman a Stiglitz, y desde Aglietta a Lordon – el debate está superado. Como nos dicen, la mejor opción posible de Grecia y, en realidad, la única viable, es que vuelva a la moneda nacional; naturalmente, en el marco de una política progresiva de relanzar la economía, y que también pueden haber problemas que se derivan de esto. Habrá presiones inflacionarias, pero seguro que en ese contexto un gobierno de izquierdas podrá proteger los salarios.

-Su programa dejaría a Grecia fuera de la eurozona ¿Pero sería posible la salida de la Unión Europea?

-No, no necesariamente. La pregunta debería ser planteada, pero no automáticamente de este modo. Después de todo, hay diez países de la UE que no están en el euro. Para nosotros, eso no es una pregunta de respuesta automática. Lo que nuestro programa prescribe, en caso de que haya confrontación, es ir a un referéndum.

El gobierno británico está preparando tal votación: su orientación política es totalmente contraria a la nuestra, pero no veo por qué no podríamos plantear la pregunta, también. Pero salir de la UE no es uno de los objetivos de la Unidad Popular.

-En los últimos meses, los círculos neoliberales reaccionaron a los esfuerzos del gobierno griego con una gran determinación, y parecía que estaban dispuestos a destruir totalmente la economía del país. Si hubiera, por ejemplo, una devaluación, con los efectos previstos que tendría sobre la deuda, ¿cómo se protegeran de sus ataques?

-La conclusión a la que hemos extraído de la experiencia del gobierno de Syriza – las instituciones europeas han reaccionado inmediatamente con el bloqueo y la guerra – es que usted tiene que demostrar al menos el mismo nivel de determinación que ellos.

Eso es, precisamente, donde el gobierno de Syriza se dejó caer: no tomó ninguna medida de autodefensa. Ese es el contexto para nuestra propuesta de retorno a una moneda nacional.

Esto también nos ayudaría en la cuestión de la devolución de la deuda, ya que nos pone en una posición de fuerza para hacer que los acreedores acepten la cancelación de la mayor parte de la deuda.

Queremos ese tipo de compromiso: como lo que pasó con todos los demás países sobreendeudados. Estoy pensando en Argentina, Ecuador, etc. Creemos que es indispensable recuperar la soberanía monetaria – en el marco de un restablecimiento democrático de la soberanía popular, y absolutamente no en términos de repliegue sobre nosotros mismos en un sentido nacionalista. Nuestro enfoque es profundamente internacionalista.

Nosotros no estamos hablando de cuentos chinos, como Syriza hizo: no estamos diciendo que vamos a convencer a los otros europeos, y no nos hacemos ilusiones de que Hollande o Renzi o cualquier otro nos pueda ayudar en la UE.

Más bien, estamos contando con la movilización del pueblo griego, la opinión pública europea, y la solidaridad de los movimientos sociales a nivel internacional. ¡Ellos son nuestros verdaderos aliados!

-¿No cree que tenga algún aliado institucional en Europa?

-No, no en Europa! Podríamos encontrar alguno en otro lugar. Pero esa es una pregunta totalmente diferente.

-En ese sentido, parece querer establecer fuertes relaciones con otros Estados, en otras partes del planeta, con el fin de cubrir las necesidades de financiación de Grecia. Pero aún hoy el gobierno Tsipras dice que hicieron intentos de hacer esto, pero que estas iniciativas no llevan a ninguna parte. ¿No es ese el caso?

-En primer lugar, debo decir que no todo lo que el gobierno de Syriza hizo fue malo. Fue la estrategia equivocada del gobierno Syriza la que hizo posible que grandes sectores de la población griega vieran lo que la Unión Europea realmente es.

La batalla del referéndum permitió una movilización popular de gran alcance, un avance decisivo en los términos del debate, y que también se le debe al gobierno de Syriza. Todo esto dio lugar a la derrota; pero también es necesario tener una visión clara del camino que se tomó.

Así que en las iniciativas que el gobierno tomó, había hecho aberturas hacia otros países, pero nos quedamos estancados a mitad de camino. Tomó una actitud indecisa hacia Rusia, en particular: se hicieron algunas aproximaciones, pero en el momento crucial el gobierno Syriza no cumplió.

-¿En qué momento?

-Durante el punto crítico, el referéndum. El acuerdo que Panagiotis Lafanazis – él era ministro de energía en el momento – había realizado con el gasoducto era muy favorable. Él tuvo espacio político para hacer este movimiento tan importante.

Pero la verdad sea dicha, fundamentalmente, los rusos no sabían lo que querían los griegos. Ellos eran muy desconfiados, ya que tenían la impresión de que de Grecia se mueve hacia una abertura pero estaban siendo utilizados como una tarjeta en sus negociaciones con las instituciones europeas, como una herramienta de relaciones públicas.

Las fotos con Putin sirvieron como medio para ejercer presión, pero todo se mantuvo muy superficial, se podría decir que no iba a seguir con compromisos concretos. Y ellos no aprecian que se juegue con ellos.

-Así que si Grecia deja el euro, ¿encontraran financiación suficiente fuera de la UE?

-No tenemos una visión eurocéntrica. En cualquier caso, Europa no es sólo la UE; Rusia y Turquía son parte de Europa, por ejemplo. La propia Europa tiene que salir de su actitud imperialista y neocolonialista hacia otros países del mundo.

Y por supuesto queremos desarrollar las relaciones con los gobiernos progresistas del Sur, y en particular los de América del Sur – que es una opción estratégica de la Unidad Popular-, así como potencias como los países BRIC.

Por supuesto, lo haríamos en condiciones favorables a los intereses del pueblo griego. El desarrollo de las relaciones con Rusia o con China no son exactamente lo mismo.

Los intereses de China están en el comercio y los negocios. No queremos privatizaciones que atraigan a los chinos; pero al mismo tiempo, se han realizado aperturas con respecto al establecimiento de un banco BRIC.

Con Rusia, es una cuestión diferente, ya que se necesita una visión esencialmente geopolítica: para Rusia, los intereses económicos están subordinados a este punto de vista geopolítico.

También está claro que el tener relaciones con Rusia en ningún sentido significa pensar que Putin es políticamente ni ideológicamente cercano a nosotros. Esta es una cuestión de las relaciones internacionales.

-Otra cuestión en su programa: ¿cómo crees que podréis parar las privatizaciones?

-Uno de nuestros puntos clave es la nacionalización de los cuatro bancos sistémicos. Eso es algo muy sencillo, y fue una cuestión principal del programa de Syriza.

En tres de los cuatro bancos ya hay una participación pública mayoritaria, pero sus derechos sobre el banco son silenciados y pasivos, ya que se aplican las condiciones de recapitalización impuestas por el Mecanismo Europeo de Estabilidad.

Estamos por la insubordinación de estas normas, y por lo tanto queremos tomar control inmediato sobre estos bancos. En principio, esto es simple – sería suficiente con activar la participación pública existente.

Uno de los aspectos más escandalosos del tercer memorándum es el hecho de que 25 mil millones € se dedicaran a la recapitalización de los bancos, y estos 25 mil millones €, ¡son los primeros fondos resultantes de la liquidación de activos estatales griegos!

Esta cuestión fue criminal, el gobierno de Syriza accedió a hacerlo. Estos 25 mil millones € estarán exclusivamente dedicados a pagar los préstamos para la futura recapitalización de los bancos. Tenemos que poner fin a este escándalo ahora, y nacionalizar los bancos.

También estamos a favor de que la infraestructura esencial del país vuelva de nuevo a la titularidad pública, como la red eléctrica, puertos y telecomunicaciones.

Para nosotros, la recuperación económica llegará a través de la inversión pública: ningún país en la historia del mundo – y aquí no estoy hablando de los países en transición hacia el socialismo – ha sido capaz de reanudar el crecimiento a menos que tuviera el sector público y la inversión pública funcionando como locomotoras.

No creemos en la charlatanería sobre el fomento de la inversión privada en un país que se ha despojado de sus activos y paga salarios de pobreza. ¡No es así como vamos a hacer que la economía griega vuelva a funcionar! Y sobre todo no a través de esta financiación europea, de condiciones muy estrictas, que claramente no han permitido ningún tipo de recuperación económica durante los cinco años de crisis.

-Todo el mundo sabe que el objetivo fijado para las privatizaciones – es decir, el aumento de 50 mil millones de €- es totalmente inalcanzable, y que el país no será capaz de cumplir con esos compromisos. Entonces, ¿cuál es el objectivo de tales demandas?

-Ellos sirven al propósito de dejar al país seco. Este es un verdadero esfuerzo de los neocolonizadores, liquidar al Estado griego como Estado democrático y soberano.

El fondo de privatización de 50 mil millones € estará controlado directamente por la troika. El consejo de política presupuestaria está integrado por siete miembros, cuatro de ellos nombrados directamente por las cuatro instituciones: el FMI, la Comisión Europea, el BCE y el Mecanismo Europeo de Estabilidad.

En caso de exceso de gasto presupuestario, tienen el poder de imponer recortes automáticos y horizontales. El instituto nacional de estadística está también bajo el control de las instituciones. La secretaría general de recaudación tributaria se convertirá en una autoridad completamente independiente, aunque en realidad, obviamente, está bajo el control de las instituciones, y puede tomar decisiones con el al mismo nivel que los grados ministeriales.

Sea cual sea la composición del gobierno, hoy en día ya no tiene sus instancias bajo control. Lo que significa que este tercer memorando nos lleva muchísimo más allá de lo que había antes.

-¿Cómo explicaría esta hostilidad tenaz al primer gobierno de izquierda radical en Europa?

-Hubo una dimensión punitiva muy clara a todo esto. Al romper Syriza, querían acabar con cualquier intento de romper con la austeridad. Al mismo tiempo, debemos tener claro que la crisis capitalista actual está lejos de terminar, y que las clases dominantes parecen dispuestas a hacer todo lo necesario para profundizar en las políticas de austeridad.

Una vez más, Grecia está sirviendo como laboratorio: fue el conejillo de indias para la primera etapa de la austeridad, pero ahora se ve obligado a servir de conejillo de indias para la segunda etapa, el ataque aún más violento de las políticas de austeridad.

Syriza fue el contraataque contra la primera fase del experimento de austeridad, y la Unidad Popular es la respuesta política a la fase dos.

-Ahora se está rompiendo el paisaje político griego, pero ¿dónde se deben establecer sus ambiciones para las próximas elecciones?

-Si hay un aspecto de Syriza que estamos decididos a preservar, es el de hablar en un idioma que la población pueda entender; del objetivo de construir una mayoría en torno a un programa simple pero radical que realmente responda a las necesidades de la gente y los problemas urgentes, y de ser capaz de ofrecer una alternativa aplicable.

Ese fue un punto fundamental de Syriza – de hacer política de masas, no la política de pequeños grupos, la política no sectaria o política que se limita a protestar.

-Es muy posible que Alexis Tsipras y Syriza vayan a ganar las elecciones. Pero sin entrar en otras historias, también podemos decir que es posible que no van a obtener la mayoría absoluta. Si la Unidad Popular tiene éxito en su avance electoral, ¿sería capaz de gobernar junto con Syriza?

-Los memorandos son como el Dios Moloch, exigen cada vez mayores sacrificios. Ya destruyeron dos gobiernos, incluso antes de Syriza. Aniquilaron Pasok – un partido mucho más sólido y mejor implantado en la sociedad griega que Syriza, transformándolo en un grupúsculo. También destruyeron Nueva Democracia, en buena medida.

El tercer memorando destruirá Syriza, y de hecho en gran medida ya está en marcha: en cualquier caso, la dimisión de su secretario general en los últimos días es un síntoma llamativo.

Así que sería muy equivocado pensar que la inestabilidad política en Grecia haya terminado. Un nuevo ciclo se abre con la Unidad Popular, permitiendo a las capas populares y movimientos sociales hostiles a los memorandos encontrar su expresión política. Desde ese punto de vista, nuestra estrategia no es tan diferente a la de Podemos.

Queremos hacer un gran avance, revertir el panorama político, y hacer fundamentalmente lo que Syriza había hecho entre 2012 y 2015. No veo por qué vamos a estar peor situados para hacer lo que ya hemos hecho – también fuimos parte de ese “ellos”, ¡después de todo!

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