Declaración de la Coordinadora Anti-Euro sobre las Jornadas del Plan B de Madrid

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En la reunión del Plan B para Europa, 23 y 24 de enero en París, coexistieron dos posiciones opuestas: una, defendida por algunas de las partes interesadas, como Frédéric Lordon, etc., para el desmantelamiento de la unión monetaria, de manera ordenada y colectiva, o por la salida unilateral de los países que no pueden continuar soportando las exigencias de la troika, como es el caso hoy en Grecia, pero también en otros países de la periferia mediterránea.

La otra posición defendida se inscribe en la tradicional ambigüedad existente en la izquierda sobre cómo constatar y denunciar sin resolver la crisis del euro, generando confusión y desorden dentro de la población y de las fuerzas de izquierda comprometidas.

Son los defensores de esta posición confusa e ilusoria quienes se han encargado de la organización de la segunda reunión de Plan B, que tendrá lugar del 19 al 21 de febrero en Madrid.

Mientras las perspectivas de la economía mundial se ensombrecen y la UE sigue sumida en la incertidumbre, paralizada, y sin esperanzas del poder resolver los problemas políticos, sociales y económicos que atrapan al conjunto de la Unión y a algunos países con una gravedad insólita, el manifiesto de convocatoria de este nuevo encuentro resulta lamentable en su contenido, confuso, nada clarificador en el terreno ideológico y sobre todo irreal e inútil políticamente.

Incluso para los modestos objetivos que se propone: combatir la política de austeridad impuesta por las instituciones a todos los gobiernos y democratizar el funcionamiento de la Unión, como si pequeñas cambios en las instituciones pudieran combatir la naturaleza antidemocrática de la unión monetaria, con gobiernos desprovistos de todos los resortes soberanos para diseñar las políticas económicas y sociales que necesitan los pueblos europeos y supeditados a las directrices emanadas del Tratado de estabilidad presupuestaria, precisamente adoptado para obligar al mantenimiento permanente de la austeridad.

Si aparte del manifiesto se examina el contenido de las jornadas de Madrid queda cada vez más alejado el debate sobre la cuestión del euro. A nuestro juicio está demostrado fehacientemente que la gran crisis actual europea tiene su principal causa en la implantación del euro, estableciendo implícitamente tipos de cambio irrevocables entre los países, cuando sus economías eran y son productivamente muy diferentes y cuando no existe una política fiscal común que contribuya a una redistribución de la renta que determinan los mercados.

Por ello, toda solución solvente de la crisis exige replantearse la cuestión del euro, algo que será imposible discutir en Madrid, a juzgar por el programa de las jornadas, que tiene más el carácter de un montaje/espectáculo, para dar cabida a decenas de intervinientes de una gran diversidad política, en la mayoría de los casos ajena a las preocupaciones que suscita el euro y la actual conformación de la Unión europea.

Por otra parte, la manifestación de combatir las políticas de austeridad queda en simple retórica cuando ni siquiera se aborda en estas jornadas el objetivo de romper con el Tratado de estabilidad presupuestaria y derogar la ley orgánica de estabilidad presupuestaria en España. Un silencio incomprensible tras la Carta pública firmada por más de un centenar de personalidades políticas y activistas sociales que fue enviada al Congreso de los Diputados para exigir dichos objetivos.

Sin perjuicio de reconocer que entre los participantes hay personas que con toda coherencia y firmeza sostienen nuestros puntos de vista, y que todo debate impulsa la toma de conciencia de los pueblos sobre las raíces y soluciones de la crisis, no podemos sino lamentar este nuevo encuentro, que se diluye sobre cuestiones muy diversas, sin duda debatibles, pero que orilla y desvía la atención sobre la cuestión básica de la unión monetaria.

Por ejemplo, siendo conscientes de la compleja problemática que surgirá en las operaciones del desmantelamiento del euro, en su conjunto, o aisladamente, estos encuentros, que reúnen a personas informadas, políticos con experiencia y profesionales destacados, debieran ocuparse de preparar la política y los instrumentos necesarios para recuperar la soberanía monetaria de modo que nunca vuela a suceder, como ocurrió en Grecia tras el referéndum, que el gobierno no tenía un verdadero plan económico para confrontar con la Troika (con independencia de la predisposición a claudicar del Tsipras).

La Coordinación europea anti euro no ha sido invitada a las jornadas de Madrid, tampoco lo fue a las de Paris, igualmente no han sido invitados los miembros de la Plataforma española para salir del euro, lo que evidencia una brecha importante entre los organizadores de las Jornadas y todos los que han asumido la liquidación de la unión monetaria como un objetivo imprescindible.

Los planes de la Coordinadora europea siguen siendo extenderse entre las fuerzas políticas y sociales europeas, preparar próximos eventos de debate y movilización, reforzar su organización en cada país y darle solvencia al mensaje que la emancipación de los pueblos exige acabar con el euro y romper con la actual UE cuyo papel imperialista por medio de la OTAN no puede ocultarse, con las consecuencias dramáticas conocidas.

 

19/02/2016

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