El Pacto, una repetición de Syriza

Bill_Mitchell_wiki_photoBill Mitchell, economista australiano

El problema reside en que El Pacto parece seguir el sendero de Syriza. Un tipo de optimismo desenfrenado que afirma que España es demasiado importante para ser maltratada si renegocia el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, etc. Syriza fue aplastada rápidamente porque no tenía un plan B –la amenaza de salir- no porque fuera pequeña.

De manera análoga, el nuevo Podemos-IU, no concibe la amenaza de salir. Por supuesto Podemos es pro-Europa e IU ha sido arrastrada a una postura similar, tal vez con la esperanza de solucionar las cosas más adelante.

Sin amenaza no hay poder.Traducción de Alejandro Andreassi

Bill Mitchell (1952) es un economista heterodoxo de referencia mundial por su consistencia académica y su pedagógica práctica divulgativa. El economista australiano visitó España a principios del mes de mayo para presentar su nuevo libro “La Distopía del Euro” (Lola Books).

Mitchell es uno de los defensores más conocidos de la llamada Teoría Monetaria Moderna (TMM). Este conjunto de ideas, impulsadas en general por la corriente de pensamiento post-keynesiana, se ha convertido en un elemento de controversia entre economistas y académicos.

Mientras las corrientes más ortodoxas –y hegemónicas- consideran que la Teoría Monetaria Moderna es simple “inflacionismo”; ésta es hoy una herramienta intelectualmente interesante ya que representa un intento de explicación racional del mundo después del colapso de Bretton Woods. Podríamos decir que hoy la TMM es la antítesis del análisis de situación que ha hecho Europa desde bien iniciados los años setenta con la crisis de la perspectiva keynesiana y la creciente hegemonía del monetarismo.

En el siguiente articulo el autor, nos muestra las debilidades estratégicas de la izquierda ante el reto que supone querer hacer políticas progresistas en un país sometido a las consecuencias de pertenecer a la Eurozona; el gran “elefante en la habitación” de la izquierda de nuestros tiempos.

Estoy de regreso en Australia después de una visita muy interesante a España de dos semanas de duración. Durante la misma participé en varios eventos “privados” y pronuncié siete conferencias en cinco días, alternadas con viajes y reuniones. Fueron unas semanas frenéticas una vez comenzadas las conferencias atravesando un país más bien grande (de acuerdo con los estándares europeos). Aprendí mucho respecto a los movimientos políticos de base (sobre cómo se fragmentan fácilmente cuando predominan los personalismos) y respecto a la situación política europea. Aprendí poco respecto a la política económica europea –es tan ridícula y peligrosa como siempre, sin embargo los ideólogos a sueldo de las elites financieras y corporativas sostienen que se está en la senda de la recuperación. ¡No! Me enteré del aeropuerto “fantasma”, del circuito de Fórmula 1 no utilizado, y visité el Complejo de la Artes y las Ciencias de Valencia, un verdadero compendio de los excesos de los primeros años de la Eurozona y la desenfrenada capacidad de los políticos españoles para la corrupción. En la última semana se produjo un acontecimiento de gran importancia con la firma del llamado “El Pacto”: Cambiar España: 50 pasos para gobernar juntos – un acuerdo histórico entre los líderes de Podemos y de Izquierda Unida y se basa en el manifiesto “Cambiar España en 50 pasos” si llegan al gobierno en la próxima convocatoria electoral que se celebrará el 29 de junio. Aunque no lo consigan condenan al PSOE a la extinción (lo cual sería bueno). Pero “El Pacto” es un peligroso documento para una política que pretende ser progresista. En este texto explico el porqué. En resumen: ¡Es una repetición de Syriza!

El contexto

Hemos descubierto que gran parte de la muy pregonada recuperación en la Eurozona está llegando a si fin bajo el peso de una continua austeridad en tanto las elites niegan absurdamente la realidad de que el gasto iguala ingresos y rendimientos.

En marzo la producción industrial alemana cayó un 1,3% y la francesa un 0,3%, lo que indica el declive de su crecimiento. El Eurostat también publicó los datos del comercio minorista de la última semana (4/5/2016)- con un título que lo dice todo –El volumen del comercio al por menor cae un 0,5% en el área del euro Volume of retail trade down by 0.5% in euro area

Los datos publicados informan que:

Comparado con febrero de 2016, en el mes de marzo el volumen de comercio al por menor ajustado estacionalmente cayó un 0,5% en el área del euro (EA19) y un 0,7% en la del EU28 (UE), de acuerdo a estimaciones del Eurostat, que es la estadística oficial de la UE. En febrero le volumen del comercio al por menor aumentó un 0,3% en el área del euro y permaneció estable el área de los 28 países que integran la UE.

Interpretación: son débiles las expectativas de una recuperación del consumo. Hay una marcada caída del volumen de ventas al por menor después de varios meses de recuperación. Es como si se hubiera alcanzado un punto de inflexión. Las ventas al por menor en Alemania cayeron un 1,1%, en Francia 0,7% y en Portugal 5,2%.

España continúa registrando un crecimiento récord en ventas al detalle pero debemos recordar que está bajo la influencia de estímulos fiscales de estilo keynesiano y con un déficit público del 5,2%, muy por encima del límite de gasto permitido y bajo la vigencia del Pacto de Estabilidad y Crecimiento. Además su balance fiscal estructural (el componente del balance total que indica las decisiones políticas respecto al gasto y la fiscalidad hechas por el gobierno) ha crecido desde 2013.

Por favor leer mi blog para profundizar en esta cuestión – Spanish government discretionary fiscal deficit rises and real GDP growth returns .

Un artículo del Daily Telegraph (10/5/2016) destaca que los factores que estaban impulsando el crecimiento en la Eurozona durante el último año, incluyendo el precio reducido del petróleo están “perdiendo… potencia, o se están comportando como factores en contra”

El artículo dice que:

«Hay numerosos puntos problemáticos a la vista. Italia está empeñada en controlar una crisis bancaria donde la morosidad afecta al 19% de los préstamos, mientras que España y Portugal están inmersas en la inestabilidad política y en la violación de los límites de déficit exigidos por la UE – sin aclarar si el BCE podría legalmente respaldarlos en caso de crisis mediante su procedimiento de rescate.»

En la última semana la capital griega ha vuelto a transformarse en una zona de disturbios. El artículo de The Guardian(9/5/2016) –Greek MPs approve toughest austerity measures yet amid rioting (los parlamentarios griegos aprueban una durísima austeridad en medio de disturbios)- informa como el gobierno de Syriza “impulsó la legislación a través del parlamento” para cambiar los impuestos y las pensiones de acuerdo a las exigencias de las fuerzas de ocupación, también conocidas como La Troika.

Durante varios días, “los manifestantes se enfrentaron a la policía con piedras mientras que anarquistas vestidos de negro lanzaban cócteles Molotov”. El ministro de Finanzas declaró que “Grecia podría transformarse en un ‘Estado fallido’ si es presionada con esa intensidad”. Tengo nuevas para transmitirle: Grecia ya se transformó en un Estado fallido cuando Syriza cedió ante las exigencias de la Troika y permitió que el BCE la chantajeara obligándola a aceptar el último plan de “rescate” en junio de 2015.

El BCE, una institución encargada de mantener la estabilidad financiera dentro de su jurisdicción, utilizó deliberadamente su capacidad de emisión de moneda (en este caso denegando la liquidez) para llevar al sistema bancario griego al borde de la insolvencia como una herramienta de negociación para forzar a la ya complaciente Syriza a cometer el mayor acto de ilegitimidad contra el pueblo griego.

Y el pueblo lo está rechazando. La última legislación es vista como la reforma más dura que la nación tres veces rescatada ha sido forzada a aprobar desde el comienzo de la crisis. Él alguna vez rebelde Tsipras, llamó a votar antes de que las difíciles negociaciones del rescate estuvieran concluidas con la intención de aplacar a los ministros de economía de la Eurozona antes del encuentro del lunes.

Tsipras ha llegado a ceder tanto para formar parte de elite de la Eurozona (aunque sospecho los norteños lo desprecian, al menos porque ha demostrado ser tan lamentable) que ya no puede ser digno de respeto o credibilidad y sólo le queda aferrarse al poder.

Las movilizaciones demuestran que el pueblo se sitúa claramente en contra del gobierno, el cual había prometido acabar con la austeridad pero ha impuesto una austeridad aún mayor que la que los conservadores hubiesen podido instaurar previamente. Tsipras y sus compañeros han traicionado claramente al pueblo que les dio el poder.

Cualquiera que piense que un superávit primario del 3,8% del PIB para 2018 es un objetivo político responsable, en un país que continúa contrayéndose económicamente y que tiene tasas de inversión privadas de alrededor del 10,3% (en diciembre de 2015) por debajo de las tasas del 28,9% de septiembre del 2007 sufre de una sociopatología, entre otros trastornos.

El compromiso de IU con el pleno empleo y el rechazo a la austeridad UI

La semana pasada fue publicada la versión en castellano de mi libro Eurozone Dystopia: Groupthink and Denial on a Grand Scale, con el título: Distopía del euro, La. Pensamiento gregario y negación de la realidad.

La contraportada es un resumen del prólogo redactado por Alberto y Eduardo Garzón:

«Tenemos frente a nosotros un libro que nos brinda la posibilidad de romper con los viejos y absurdos esquemas mentales que la ideología neoliberal nos ha inoculado hasta la médula. Además nos permite conocer una nueva forma de entender la política fiscal y monetaria. En sí mismo este libro es una formidable herramienta para lograr la transformación social que necesitamos y alcanzar así mayores cotas de bienestar y de justicia económica y social».

En el prólogo los hermanos Garzón agregan que: «La exposición a este tipo de propaganda, erigida además sobre una simbología identitaria y pasional que conmueve a cualquiera, ha sido tal dentro de nuestras fronteras que ningún europeo puede realizar un análisis que no esté viciado de tales consignas… Por eso es más fácil y probable que los análisis más objetivos y serenos sobre la Unión Europea sean llevados a cabos por personas que no han estado expuestas a esa progresiva y paulatina contaminación cognitiva que hemos sufrido durante tanto tiempo».

Esta reseña se muestra compresiva con mis planteos y por ello me siento agradecido. Sus afirmaciones conducen a las siguientes conclusiones:

  1. Ambos comparten el análisis substantivo de lo que denominamos Teoría Monetaria Moderna (TMM).

“Este particular enfoque analítico se conoce como Teoría Monetaria Moderna, y supone un cambio de paradigma interpretativo en tanto en cuanto le da la vuelta a la extendida forma de entender cómo funcionan los bancos comerciales y centrales, así como los déficit públicos”.

  1. Están de acuerdo en que unas normas fiscales desvinculadas de objetivos reales que favorezcan el bienestar, tales como el pleno empleo son probablemente destructivas y contraproducentes:

“Acorde a este marco analítico, el dinero no es más que un invento del ser humano para facilitar las transacciones económicas, una herramienta de política económica que debe utilizarse por parte de los Estados soberanos sin absurdas cortapisas como los topes de déficits públicos o de deuda pública, aunque siempre con precaución y astucia para evitar consecuencias no deseadas”.

  1. Apoyan claramente la propuesta de Trabajo Garantizado, una pieza central de la TMM:

«De esta forma, la consecución del pleno empleo en un entorno de estabilidad de precios es un objetivo perfectamente factible a través de políticas de Trabajo Garantizado implementadas por un Estado europeo que no se ate inútilmente las manos a la hora de aplicar políticas de inversión pública».

  1. proponen la utilización de estos acuerdos para llevarlos a nivel de la confrontación política para restaurar el control democrático de los procesos de toma de decisiones para alcanzar la prosperidad general:

«La constatación de esta posibilidad técnica es crucial para convencer a la gente de que otra Europa, mucho más sana y democrática, es posible, y de la necesidad de dar la batalla en el terreno político para así arrebatarle a las élites económicas y financieras europeas los privilegios que el propio proyecto comunitario les confiere a costa del deterioro de los derechos económicos y sociales de la mayoría. Por eso tenemos frente a nosotros un libro que no sólo nos brinda la posibilidad de romper los viejos y absurdos esquemas mentales que la ideología neoliberal nos ha inoculado hasta la médula y de conocer una nueva forma de entender la política fiscal y monetaria, sino que en sí mismo este libro es una formidable herramienta para lograr la transformación social que necesitamos y alcanzar así mayores cotas de bienestar y de justicia económica y social».

Cuando leí el prólogo me resultó imposible no coincidir con lo que los hermanos Garzón habían escrito.

Al anunciar su candidatura para las elecciones generales de diciembre de 2015, Alberto Garzón declaró que “el Estado tiene que ser garante del empleo” (El Pais).

El Trabajo Garantizado era la “propuesta principal” que IU asumía en las últimas elecciones, y era totalmente consistente con lo que escribieron en el prólogo de mi libro.

Me encontré con Alberto en su despacho del Congreso de los Diputados el jueves pasado para discutir varias cuestiones políticas. También estaba presente Eduardo. Fue una reunión muy cordial, pocos días después que IU firmara el pacto con Podemos para las elecciones generales convocadas el 26 de junio de 2016.

Mientras que las cuestiones de este blog fueron claramente discutidas, quise dejar absolutamente claro que nada de lo que escriba aquí refleja los puntos de vista de Alberto y Eduardo manifestados durante el encuentro ni revela cualquier información confidencial que haya obtenido de ellos. Todas las confidencias manifestadas durante el encuentro son respetadas.

Todo lo que aquí escribo está basado en información públicamente disponible. Si usted lee el prólogo de mi libro y “El Pacto”, el acuerdo de coalición firmado la semana pasada en Madrid, dos palabras le vendrán a la mente: negro y blanco. Por lo tanto si lee ‘el Pacto’, otras dos palabras se le ocurren a uno: Syriza 2015.

Pero antes de explorar esas cuatro palabras, es necesaria una pequeña digresión.

Podemos, entonces y ahora

No creo que tenga que relatar la historia de Podemos, que surgió del Movimiento de Indignados en España que provocó manifestaciones masivas por todo el país en mayo de 2011. Es un hecho hoy en día bien conocido.

En un artículo reciente publicado en la Marxist Left Review (11, Summer 2016): Podemos and left populism (Podemos y el populismo de izquierdas), se analiza la forma en que Podemos se ha transformado en una fuerza conservadora que se ha alejado de sus bases a medida que se ha establecido una jerarquía de liderazgo que persigue ambiciones personales.

He conversado con varios antiguos miembros de Podemos durante mi estadía en España, quienes veían con consternación como el liderazgo del partido se distanciaba de sus bases y se desplazaba progresivamente hacia el consenso austeritario de la Eurozona.

En España el movimiento sindical ha abandonado su función al haber aceptado la imposición de la austeridad neoliberal (inicialmente como reforma de las pensiones que retrasó la edad de jubilación) a comienzos de 2011 por el gobierno, que en ese momento detentaba el PSOE. Esta capitulación condujo en 2011 al Acuerdo Económico-Social para el Crecimiento, el Empleo y la Sostenibilidad de las Pensiones.

El partido socialista (PSOE) ha recorrido el camino de esos partidos en Europa y ahora es firmemente neoliberal. Es socialista solo nominalmente y no mantiene ningún parecido con la organización socialdemócrata que una vez fue. Está bajo la amenaza de desaparición en las próximas elecciones en junio –siguiendo un declive similar al del PASOK en Grecia.

Mientras IU siempre se ha opuesto de manera consistente a la austeridad, no posee un apoyo de base, aunque tiene un buen potencial para conseguirlo, dada la forma en que se ha comportado Podemos en los últimos tiempos.

Podemos surgió del movimiento de indignados que organizó una gran variedad de protestas, movilizaciones y marchas en todo el país contra la austeridad neoliberal.

Es un tipo Nuevo de movimiento político, determinado a librar a España de la corrupción endémica en la dirigencia política y económica y dar voz a los millones de personas oprimidas por el sistema neoliberal e ignoradas por los partidos políticos mayoritarios.

También es la expresión de la profunda hostilidad hacia la izquierda tradicional en España, IU incluida. El artículo en Marxist Left Review afirmó sobre la “influencia autonomista” en Podemos:

“… significa que el movimiento mostró una profunda hostilidad hacia la izquierda organizada, que afectó incluso a algunos de los grupos anarquistas más organizados”.

Un artículo de The Guardian de 1/2/2015: 100,000 flock to Madrid for Podemos rally against austerity (“100.000 acuden a Madrid para la manifestación convocada por Podemos contra la austeridad”), afirmaba que ‘los indignados’ eran “una revuelta espontánea de miles, acampando y manifestándose contra el establishment político que había quedado desfasado”.

En ese momento Syriza todavía no había capitulado ante la Troika, aunque los presagios de la misma se acumulaban. Las movilizaciones en España eran interpretadas como el comienzo de una revuelta en el sur de Europa contra la Troika –primero Grecia, luego España.

Le artículo de The Guardian citaba a españoles agitando la bandera de Podemos que declaraban que “Grecia nos da esperanzas… la situación era muy mala. Ahora que el pueblo tiene el poder sólo pueden mejorar”. Bien, a pesar de lo que el pueblo decía y deseaba en Grecia, sus representantes electos (Syriza) pronto lo traicionaron, según parece, categóricamente y sin avergonzarse. En varias de las conversaciones mantenidas esta semana solo he oído que Syriza está ahora desintegrándose.

A pesar de la caída de Syriza, Pablo Iglesias devino el favorito de la rebelión en España y ganó popularidad incondicionalmente elaborando un discurso anti-austeridad y contra la clase dirigente. Pero mientras había cantidad de eslóganes sobre el cambio y el empoderamiento del pueblo, Podemos nunca ha sido un partido radical, en el sentido de querer cambiar las relaciones de propiedad que definen al capitalismo.

El artículo en el Jacobin Magazine (14/5/2015): The Future of Podemos, señalaba que:

«Últimamente la estrategia de Podemos se dirige hacia el centro político que, hoy en día, sólo revive las categorías políticas que fueron decisivas antes que el 15M las desestabilizara. La declaración subjetiva “Yo soy un moderado” viene a significar lo mismo que “Yo soy de clase media” y tiene poco sentido en un contexto en el cual las condiciones materiales de la clase media están siendo destruidas».

El artículo de Marxist Left Review distingue las protestas “radicales” de las políticas “moderadas” y concluye que “la existencia básica del capitalismo nunca fue seriamente cuestionada” por los dirigentes de Podemos, aunque admite que algunos comentaristas han discutido este punto de vista. “Hay que probar la tarta para saber cómo está” y la elaboración más reciente de Podemos, “El Pacto”, respalda la interpretación moderada, lo cual es en sí, problemático.

A pesar de las demandas radicales de las bases de los movimientos que dieron aliento a Podemos, su dirigencia ha seguido claramente la senda de “una política burguesa y de la inevitable negociación con las elites tradicionales”.

Al igual que Syriza…

Mientras que IU era ya una entidad políticamente bien definida en la corriente principal de la política española, que también se benefició de las protestas de los “indignados” mejorando sus resultados electorales, ya que la coalición Unidad Popular obtuvo 926,783 votos en diciembre de 2015 (3,68% del total) y dos escaños (de 350, o 0,57%) en el Congreso de Diputados. Los escaños obtenidos en el sistema electoral español son desproporcionados en relación al porcentaje de votos obtenidos.

Podemos obtuvo 5.212.711 votos (20,68% del total) y ganó 69 escaños (19,7% del total de escaños). Estuvo a punto de desplazar al PSOE del segundo puesto (que obtuvo el 22% de los votos).

Podemos realizó una hábil campaña y su dirigencia fue reforzada con una especie de ‘culto de la personalidad’, lo que entra en conflicto con sus orígenes, los Indignados.

El énfasis en al mercadotecnia generó una estructura de control jerárquico “controlar el mensaje es extremadamente importante” para el liderazgo.

El artículo de Marxist Left Review resuena en muchas opiniones que he escuchado en la última semana:

Los activistas de Podemos, especialmente aquellos que previamente estaban implicados en la izquierda y los movimientos de protesta, han sufrido frustraciones al desplazarse la toma de decisiones políticas de los círculos a la ejecutiva. Ha habido dimisiones de miembros clave del partido en protesta por las nuevas “estructuras antidemocráticas” que se han desarrollado en Podemos.

El liderazgo de Podemos también ha hecho declaraciones conservadoras en política económica.

En New Left Review Op Ed (Mayo-Junio 2015); Spain on Edge, Pablo Iglesias escribió:

“Por tanto la estrategia que hemos seguido es la de articular un discurso sobre la recuperación de la soberanía, de los derechos sociales, de los derechos humanos, en un marco europeo… lo reconocemos abiertamente… somos más modestos y adoptamos un enfoque neo-keynesiano, como la izquierda europea, abogando por mayor inversión, asegurando los derechos sociales y la redistribución. Eso nos coloca en un terreno difícil, abierto a las críticas clásicas de las reivindicaciones neo-keynesianas”.

Las propuestas económicas neo-keynesianas son parte del problema, no la solución. Por favor, lean mi blog – Mainstream macroeconomic fads – just a waste of time (Las modas de las principales corrientes macroeconómicas, una pérdida de tiempo) – para profundizar en esta cuestión. Más aún, note el énfasis en “un marco europeo”. No se habla aquí de salida.

Y de nuevo el énfasis en “mayor inversión”, el nuevo mantra pro-euro de la izquierda – nos someteremos a las reglas fiscales del pacto de Estabilidad y Crecimiento al nivel de Estado miembro pero generando crecimiento porque acordaremos una inyección externa de fondos de inversión vía el Banco Europeo de Inversiones.

Esto es exactamente la ‘Modesta Propuesta’ que el anterior ministro griego de Economía propuso y presumiblemente constituyó la primera estrategia de Syriza.

Si alguien cree que el Banco Europeo de Inversiones u otro fondo de nivel europeo está dispuesto a entregar suficientes fondos para revitalizar las infraestructuras públicas y crear pleno empleo mientras el gobierno del Estado miembro está impulsando el superávit fiscal (primario), es que sueña despierto. Lo lamento pero eso no ocurrirá. Es ilusorio pensar que sucederá. Volveremos sobre este punto.

Mi impresión general es que Podemos corre el peligro de fracturarse en la media en que su militancia se desilusione progresivamente. Esto es lo he estado escuchando durante la última semana de un abanico de fuentes (y excluyo aquí a los miembros de IU). La otra cuestión a destacar es que ahora, después de rechazar la importancia de la confrontación Derecha-Izquierda en política, Podemos ha firmado un acuerdo con IU. La atracción del poder distorsionará, parece, el discurso de los políticos aspirantes.

El artículo de Marxist Left Review afirma de Podemos:

“Pero la retórica triunfal de 2014 ya rechina. A pesar de la potente demostración en las elecciones de diciembre de 2015, un creciente número de activistas han sido críticos con la moderación política del partido así como del carácter antidemocrático de su funcionamiento interno. Estos debates se intensificarán en la media en que Podemos alcance una mayor presencia en las instituciones del estado burgués y potencialmente si respalda a un gobierno liderado por el neoliberal partido socialista”.

El Pacto

Las próximas elecciones generales convocadas para el 26/6/2016 después del fracaso en constituirse un gobierno a partir del resultado de la selecciones de diciembre de 2015, prometen ser un resultado muy interesante. El lunes pasado Podemos e IU rubricaron una alianza formal para concurrir juntos a las elecciones.

Se prevé que esta coalición tiene muchas posibilidades de llegar al gobierno o, como mínimo, de relegar al PSOE a un puesto secundario. Se especula con la posibilidad de que si se sitúa en el segundo puesto es probable que el PP formalice una alianza con el PSOE para enfrentar a la coalición de IU con Podemos. Lo cual diría mucho sobre la política española y la sobre desaparición de la izquierda tradicional en el mundo. Se han vuelto tan neoliberales en su política económica que ahora barajan la posibilidad de gobernar con los conservadores. Se especula si eso significaría el fin del PSOE, lo cual sólo podría significar algo bueno para la política española, dada la incapacidad de ese partido para resistir los peores ataques de la Troika durante la crisis y la corrupción de muchos de sus representantes regionales.

El acuerdo firmado por la coalición Cambiar España: 50 pasos para gobernar juntos, contiene algunos aspectos preocupantes, aunque reflejan en lo que se ha transformado Podemos. El hecho de que el presidente Mariano Rajoy describa ‘El Pacto’ como:

Una coalición de “extremistas y radicales”, que “no es lo que le conviene al progreso de España y del país”.

Nos recuerda hasta qué extremo ha llegado la retórica política. Ver: Rajoy: «Una coalición de “extremistas y radicales” no conviene al país». La redacción y el objetivo de ‘El Pacto’ son cualquier cosa menos extremista y radical. Básicamente señala la voluntad de acomodarse en el consenso austeritario europeo.

El diario de derechas, La Razón escribió en su artículo de12/5/2015 wrote – Podemos impone su programa a IU, que «olvida» su apuesta por la república – que:

“… quedó meridianamente claro quién lleva la voz cantante en la coalición y hasta qué punto Alberto Garzón ha «vendido el alma» de su partido”.

La “venta del alma del partido” se refiere a la expectación creada en la coalición de que IU obtendría 9 en lugar de los dos escaños en el Congreso de los Diputados. Documenta otros llamados compromisos que IU ha debido “tragar” para formar parte de la coalición (como la continuidad de España en la OTAN, etc.). “Claves son también los puntos de su programa que Garzón se ha tenido que «tragar» para confluir”.

Por supuesto, los medios de comunicación de derechas desean sembrar las semillas de la discordia entre los partidos de izquierdas para ayudar al partido al que tradicionalmente apoyan: el PP. Pero hay algo de verdad en la afirmación de que ‘El Pacto’ muestra una mayor influencia de Podemos en relación a IU que no augura nada bueno.

El acuerdo de coalición es solo relevante para las próximas elecciones. Los dos partidos conservan el derecho a mantener sus propias plataformas políticas, aunque oficialmente ambos hablen de un programa de coalición. Para mí sonaba como una “medida de seguridad” y era equivalente a decir que “creemos en una cosa pero decimos y sostenemos otra”. Para comenzar la cláusula 11 de ‘El Pacto’ bajo el generoso encabezamiento de Democracia social señala que la coalición aplicará un modelo de ingreso garantizado.

La Garantía laboral propuesta por IU que figuraba como punto central en las elecciones de diciembre de 2015 ha desaparecido. IU todavía aboga por el Trabajo Garantizado, como expresión en el prólogo de mi libro redactado por los hermanos Garzón, pero en los términos de esta elección la GRAN propuesta de Podemos es dominante. Esto constituye un retroceso.

Los proyectos de Renta básica son inferiores a los de garantía de empleos no poseen la capacidad de estabilizar las tendencias inflacionarias internas. Por favor leer mi blog – Employment guarantees are better than income guarantees (las garantías de empleo son mejores que las de ingreso)– para profundizar en esta cuestión.

Más preocupante es la cláusula 2:

«El próximo gobierno deberá́ presentar y acordar con las autoridades europeas una nueva senda de reducción del déficit público que resulte coherente con las prioridades de nuestra economía: apuntalar la recuperación económica, incrementar el ritmo de creación de empleo, impulsar inversiones públicas que modifiquen el patrón de especialización industrial y fortalecer los servicios sociales y el Estado del Bienestar para luchar contra las desigualdades.

Esto exige un ritmo de reducción del déficit significativamente más paulatino que el planteado por la Comisión Europea, y que en todo caso se produzca como consecuencia de una mejora en la financiación del Estado y no gracias a nuevos recortes del gasto público. El ritmo de reducción del déficit debe trasladar al final de la legislatura el cumplimiento de los umbrales de déficit que establece el Pacto de Estabilidad y Crecimiento de la UE, dado que un ritmo superior podría fácilmente traducirse en una nueva asfixia económica y en la imposibilidad de fortalecer la cohesión social en nuestro país.

Debe acordarse igualmente la modificación sustancial de aquellos aspectos de la Ley de Estabilidad Presupuestaria que más dificultan la aplicación de políticas fiscales adecuadas a la posición cíclica de la economía y a las necesidades de reforzamiento del Estado de Bienestar, y debe revertirse la reforma del artículo 135 de la Constitución.

Además, un gobierno de cambio impulsará una profunda reforma de dicho Pacto de Estabilidad y Crecimiento, y de las reglas fiscales en la Eurozona, flexibilizando el objetivo de equilibrio presupuestario en los términos que plantea este acuerdo en el apartado “democracia internacional”, para adaptarlo a las necesidades de las distintas economías nacionales».

Lo cual en resumen significa ‘austeridad light’, aunque nunca admitirán haberse unido a ese club.

  1. “El próximo gobierno deberá́ presentar y acordar con las autoridades europeas una nueva senda de reducción del déficit público que resulte coherente con las prioridades de nuestra economía”.

Las prioridades requieren actualmente un estímulo sustancial del déficit público. La economía apenas crece y existe un daño residual producto de la austeridad impuesta. Incluso en estas circunstancias el balance fiscal es del 5,2% del PIB, muy por encima del límite permitido por las normas del Tratado. Bruselas ha cerrado los ojos ante la situación fiscal española y ha permitido una elevación del déficit estructural en años recientes –lo que significa que el gobierno español ha aplicado estímulos keynesianos anticuados. Esta es la razón por la cual la economía española comenzó a crecer nuevamente (a partir de junio de 2013). Las élites de Bruselas han ignorado la elevación del déficit porque saben que era la única forma de generar crecimiento y ayudar al PP de cara a las próximas elecciones. Si la coalición Podemos-IU pudiera formar gobierno (lo cual no es imposible), Bruselas se interesaría repentinamente por el déficit del 5,2% y ejercería una presión sofocante que incrementaría la austeridad.

¿Qué debería hacer entonces la coalición? La gente ha estado alegando que debido a que la economía española es muy importante, la Troika no se atrevería a recurrir a un golpe al estilo de Grecia como el aplicado a Syriza en junio pasado. Mi opinión es que la Troika derribará rápidamente al nuevo gobierno progresista sin dudarlo ni dar cuartel.

  1. ‘El Pacto’ en cierto modo tiene una respuesta. Mientras dice que el nuevo gobierno respetaría el Pacto de Estabilidad y Crecimiento (o sea las normas fiscales), procuraría recortar el déficit de manera más gradual para situarlo en los límites permitidos.

Señala que no recortaría el gasto público para conseguir esto pero facilitaría el crecimiento para generar ingresos fiscales extra. ¡Buena suerte con ello!

Este es el mantra al que recurre la izquierda estos días –el enfoque ‘austeridad light’. De manera implícita admite que el déficit es perjudicial y se compromete al balance o al superávit pero trata de mantener la credibilidad diciendo que lo recortarán más lentamente. Pero el mensaje (daño) es claro: admiten que es el déficit lo que importa per se. La política fiscal por lo tanto pierde su contexto – mejorar el bienestar.

  1. ‘El Pacto’ dice que el nuevo gobierno procurará cambiar algunas de las cláusulas del Pacto de Estabilidad y Crecimiento (ampliar los límites).

Buena suerte.

¿Porque no abandonar del todo las normas fiscales, las que si se imponen anularían la capacidad del nuevo gobierno para alcanzar las admirables aspiraciones que figuran en otras cláusulas de ‘El Pacto’? Si el tiempo lo permite haré más comentarios sobre la situación española.

Conclusión

Por lo tanto ‘negro y blanco’.

El problema reside en que El Pacto parece seguir el sendero de Syriza. Un tipo de optimismo desenfrenado que afirma que España es demasiado importante para ser maltratada si renegocia el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, etc. Syriza fue aplastada rápidamente porque no tenía un plan B –la amenaza de salir- no porque fuera pequeña.

De manera análoga, el nuevo Podemos-IU, no concibe la amenaza de salir. Por supuesto Podemos es pro-Europa e IU ha sido arrastrada a una postura similar, tal vez con la esperanza de solucionar las cosas más adelante.

Sin amenaza no hay poder.

¡Por hoy es suficiente!

 

Anuncios

1 Comment

  1. Un interesante articulo si las conclusiones que hace sobre podemos resultan ciertas se merecerán ser denigrados porque están despertando una ilusión y unas esperanzas en la población inimaginables hace un año

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s