El euro y la crisis de Europa

descarga (1)Jacques Sapir, economista francés 

A menudo uno se pregunta acerca del “porqué” de la renuencia de las poblaciones europeas a recibir a los refugiados de Oriente Medio. Hay que ser ciego para no comprender que lo que se expresa es  una manifestación la angustia que viven millones de personas, es la destrucción de la confianza, la pérdida de la idea del futuro.

De 1945 a 1950, los países europeos tuvieron que gestionar un problema de refugiados mucho más grande que el que hoy conocemos. Pero teníamos confianza en el futuro. A pesar de aquellas enormes dificultades durante los años de reconstrucción de la post-guerra, la gente sentía,  aunque vagamente, que la situación estaba mejorando mes a mes. Por eso fue capaz de encontrar un sitio para los refugiados.

También, es cierto que no teníamos el euro y la política económica permitía tomar medidas cada vez más ambiciosas y eficaces. Ahora, como el euro se creó en el corazón histórico de Europa, la crisis afecta, de manera natural, al conjunto de Europa. En esta medida, la moneda única afecta a todas las poblaciones europeas, ya sea directamente – para los países miembros de la zona euro – o indirectamente a otros países envueltos en el espiral depresiva de zona euro.

¿Tener conciencia?

¿Pero por qué la crisis griega, de un país que representa menos del 3% del PIB de la zona euro, sacude y desacredita irremediablemente los cimientos de la UE ?

La crisis de los bancos italianos, de la banca española y de los bancos alemanes, es el verdadero motivo del nerviosismo constante en los mercados financieros. Por tanto, la verdadera causa de estas diferentes crisis no es la deuda de Grecia: son las deudas impagables acumuladas por los bancos italianos y españoles; las transacciones sospechosas en los mercados financieros de los bancos alemanes

Una vez más, las instituciones europeas  no ofrecen ninguna solución. La llamada unión bancaria, introducido en 2012, no funciona. Estas reiteradas crisis, sólo pueden resolverse en un marco nacional. Y por supuesto, que existen los medios para enfrentar la crisis, pero la zona euro los ha desechado.

En realidad la zona euro se fundamenta en la competencia de unos pueblos contra otros, reviviendo de esta manera los peores recuerdos de la historia europea. Aunque también es verdad que UE y Europa son dos cosas diferentes, sin embargo , hoy en día , en Bruselas se juega no sólo el futuro de Grecia y el euro, sino la existencia misma de la Unión Europea y el futuro de Europa.

Federalismo Imposible

Lo hemos escrito muchas veces. Si, en países federales como India, Alemania y Estados Unidos funciona una sola moneda – a pesar de diferencias, a veces ,extremas entre regiones – es porque existen importantes flujos de transferencia monetaria. Estas transferencias de recursos no puede establecerse en la zona del euro – por la obstrucción de algunos países – pero sobre todo, por la total oposición de Alemania.

Muchos de los que escriben a favor del euro, mientras se lamentan de lo que llaman “el egoísmo alemán” [1] , nunca se han molestado en medir el costo que significa para Alemania financiar estos flujos de transferencia. El calculo está hecho [2] . Se estima en alrededor de 260 millones de euros, al año, durante un período de diez años, únicamente para ayudar al “sur europeo”; España, Italia, Portugal y Grecia. De estos 260 millones de euros el 90% aproximadamente debería ser proporcionado por Alemania.

Esto conduciría a un impuesto en Alemania entre el 8% y el 9% de su PIB. Otras fuentes suben la tasa de 12% [3]. Está claro que la imposición de dicha tasa destruiría su economía. El problema no es que Alemania no quiera, en realidad, su economía no puede soportar tales gravámenes.

Ante la imposibilidad de establecer una unión de transferencias, los gobiernos de la zona euro han creído encontrar su salvación en una combinación de políticas de austeridad -cuyos efectos recesivos han debilitado las economías – y la política de expansión monetaria del Banco Central Europeo. Sin embargo, esta política monetaria no ha resuelto el problema. Ha sido como tratar la neumonía con una aspirina. La aspirina, sin duda, es un medicamento que baja la fiebre, pero no cura la neumonía .

Por tanto, es necesario extraer todas las consecuencias de este fracaso: el federalismo no es posible y no tiene sentido insistir sobre si es una buena o una mala idea. Quedan sólo dos posibilidades: se produce un rápido empobrecimiento de los países del “Sur” de la zona euro ( con consecuencias políticas extremadamente graves) o se avanza a la disolución de la zona euro para permitir los ajustes necesarios sin tener que recurrir a las mencionadas transferencias masivas.

La responsabilidad de Alemania

La crisis ha endurecido posiciones. Alemania, hoy más que nunca, rechaza las transferencias. Sin embargo, se las ha arreglado para imponer su propia lógica de negocios a través de los “pactos de solidaridad” que se han firmado desde 2011 [4] , lo que llamamos el “six pack” , consolidado con el TECG firmado en 2012 [5], y que entró en vigor el primero enero del 2013.

Estos tratados sólo refuerzan los mecanismos de austeridad que bloquean a las economías europeas. El euro ha llevado a los países miembros de la zona a un desajuste económico cada vez más fuerte [6] . Su lógica condujo a planes de austeridad cada vez más violentos, lanzando a la población de los países que tienen menos problemas, contra la población de los países que más sufren por estas políticas

Por lo tanto, lejos de ser un factor de unidad y solidaridad, el euro ha conducido a desencadenar el egoísmo de unos contra otros, aumentando de paso las tensiones políticas. Hoy el euro es un factor de riesgo tanto político como económico para toda la Europa, y este riesgo va más allá de los límites de la propia Unión Europea.

Notas

[1] Véase Michel Aglietta, Zona Euro: Estallido o Federación , Michalon, París, 2012.

[2] Véase J. Sapir, “El costo del federalismo en la zona euro,” notas publicadas en el libro RussEurope 10 de noviembre de 2012, http://russeurope.hypotheses.org/453

[3] Patrick Artus, “La solidaridad con otros países de la zona euro es incompatible con la estrategia fundamental de Alemania: mantener la competitividad a nivel mundial? La respuesta es sí “, Natixis, Flash Economía , No. 508, 17 de julio de 2012.

[4] Declaración de Jefes de Estado y de Gobierno de la zona del euro, de 25 de marzo de 2010 ( http://www.consilium.europa.eu/uedocs/cms_data/docs/pressdata/fr/ec/113564.pdf ); Tratado Constitutivo del Mecanismo Europeo de Estabilidad, 11 de julio de 2011, http://www.eurozone.europa.eu/media/582863/06-tesm2.fr12.pdf

[5] Véase ” Tratado de Estabilidad, Coordinación y Gobernanza en la Unión Económica y Monetaria” http://www.senat.fr/cra/s20121011/s20121011_mono.html

[6] Sapir J., «¿Es la zona euro destinado al fracaso», pp 23-27, en. Tener sentido de la agitación de Europa , CSE, Bruxelles, 2012; et, Idem, «Crisis de la zona euro y las perspectivas del euro», en Estudios de Desarrollo Económico de Rusia, vol. 22, n ° 3, 2011, pp. 225-236.

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