Las fantasías políticas de Yanis Varoufakis

s200_lee-jonesLee Jones, Doctor en políticas públicas de la Universidad Queen Mary , Londres.

La Unión Europea no es un aliado del internacionalismo de izquierda, es su verdadero adversario.

Son muy pocos los que ahora están interesados en los puntos de vista de fallido ministro de Finanzas griego Yanis Varoufakis, sin embargo como líder del movimiento transnacional “Democracia en Europa” (DiEM 25), todavía parece influir en algunos sectores de la izquierda europea. En su último artículo reitera sus opiniones, cada vez más contradictorias, acerca del porqué una política progresista sería, supuestamente, incompatible con Salir de la Unión Europea.

Al menos, Varoufakis reconoce que los progresistas “no tienen otra alternativa”, que un “choque frontal con el “establishment de la UE”, ya que la Unión Europea simplemente no pueden ser reformada para llegar a ser un ente democrático. Pero, sin embargo, insiste que, la izquierda no deben apoyar los referéndums que planteen Salir de la Unión Europea.

Ofrece dos confusas razones para sostener ese argumento. En primer lugar, que los referéndums del “Exit” son “movimientos ideados y liderados por la derecha”, y que es “poco probable” que “ayuden a la izquierda a impedir el ascenso político de sus adversarios.”

En primer lugar, este “derrotismo de izquierda” es simplemente una profecía auto-cumplida. Si la izquierda se niega a conducir campañas de referéndums pro salida del euro, por supuesto, que dejará el camino sin obstáculos para la derecha. Sobretodo porque la izquierda no puede defender , de forma convincente, una Unión Europea, que sistemáticamente aboga por “ terminar con los derechos de los trabajadores”

En segundo lugar, Varoufakis sugiere que la restauración de las democracias nacionales significará el fin de la libre circulación en “la Unión Europea . El “Lexit” (salida del Europa por la izquierda) implicaría el “restablecimiento de los controles fronterizos nacionales, con alambre de púas y guardias armados “.

Dejando de lado el hecho que un liderazgo de izquierda podría convencer al electorado a aceptar las fronteras abiertas, esta defensa de la Unión Europea es simplemente insólita. La Unión Europea está muy lejos de ser un espacio “sin fronteras” (sus palabras). En la UE no hay “libre circulación” para los “trabajadores”, esta “libertad” es para los ciudadanos, claro que,  está limitada a los “ciudadanos” de los países miembros de la Unión.

Para los trabajadores de terceros países, la Unión Europea se ha constituido como la “Fortaleza en Europa” que , mediante “alambre de púas y guardias armados” cercan el continente provocando que miles de africanos y asiáticos mueran en el Mar Mediterráneo, y otros cientos de miles languidecen en precarias condiciones en el sureste Europa y Turquía (incluido el país en Varoufakis, Grecia) .

La crisis de la migración ha llevado a la restauración de los “alambre de púas y guardias armados” en todo el continente, por tanto la idea que la Unión Europea es una especie de paraíso para los trabajadores con “fronteras abiertas”, es sencillamente falsa.

La destrucción del control democrático sobre la política de migración ha erosionado su legitimidad y ha conducido a las élites políticas a eludir el consentimiento popular para una política fronteriza. Lejos de promover un sentimiento cosmopolita, el régimen de migración de la Unión Europea, ha abastecido de combustible a la derecha para que esta lance un contragolpe contra las fronteras abiertas. Por eso, el populismo electoral derechista prospera en todas partes de Europa.

Varoufakis insiste con otros argumentos en defensa de la UE; ” el programa Erasmus” y las “políticas de cambio climático”. Estas explicaciones son de risa. Es ampliamente conocido que la Unión Europea ha regulado un sistema de emisiones de gases en beneficio del capital industrial y financiero (sin hacer nada de nada para reducir las emisiones de carbono.) Por otra parte, Erasmus no es un programa de la UE; incluso si lo fuera, un año en una universidad extranjera, no es una buena razón para derogar  la democracia nacional.

La opción de Varoufakis es crear un “movimiento paneuropeo de desobediencia civil y gubernamental.” La propuesta es que los gobiernos progresistas que salgan elegidos se nieguen a aplicar ” las normas inaplicables de la UE, a nivel municipal, regional y nacional” y, como la ” Unión Europea tratará de multa, amenazar e intimidar a los estados miembros desobedientes”, estos gobiernos deberán resistir. Entonces la UE se verá obligada a cambiar, o se ” desmembrará” sola.

¿Cómo funcionará exactamente esto? Varoufakis no lo especifica. La Unión Europea, como por arte de magia, “será transformada.” Esto aparentemente permitiría preservar “el espíritu de un internacionalismo paneuropeo” y que hace la diferencia entre la izquierda y una “derecha xenófoba.” Varoufakis invoca a Marx, Engels y Gramsci para rechazar una democracia nacional-popular, argumentando a favor de una “república transnacional”.

Esto no es más que una nueva versión de la desastrosa estrategia de Varoufakis ( “una UE buena “), que llevó al gobierno de Syriza a capitular y sus partidarios a la desolación.

Varoufakis experimenta la fantasía que pueden surgir gobiernos progresistas de forma simultánea en toda Europa y, que entre ellos , arrimen el hombro , para cambiar a la Unión Europea. Teniendo en cuenta las diferencias nacionales y los desiguales niveles de movilización existentes, esta es una sugerencia risible. Con la experiencia de Syriza en Grecia y de Podemos en España, se ha demostrado que es  bastante difícil que un gobierno progresista o populista, de un estado miembro de la UE , tenga la suficiente fuerza como para resistir a las potencias combinadas de la zona euro.

La contradicción es evidente. Varoufakis duda de la capacidad de las fuerzas de izquierda de su propio país para contrarrestar a la derecha (que han respaldado las demandas de un referéndum para salir de la UE) pero, cree que en una izquierda europea  suficientemente fuerte ( pero inexistente) como para superar a las instituciones de la democracia nacional, venciendo, por sí sola, a la Unión Europea, y estableciendo una “república transnacional”.

En este sentido, la ideología de Varoufakis refleja su propia biografía: habiendo fallado con su verdadero “demos”, para encabezar una rebelión anti-UE, ahora sueña con lograrlo ante una Unión Europea imaginaria.

Varoufakis también revela su ignorancia acerca de la naturaleza y la importancia del estado europeo contemporáneo. Es absurdo sugerir que las normas de la UE son “inaplicables”, de tal manera que un gobierno  pueden simplemente “resistir.” La propia experiencia de Grecia muestra que esto no es posible.

Su perspectiva pasa por alto el hecho que los actuales “Estados miembros” han transformado sus leyes nacionales – incluyendo los tribunales y la aplicación de la ley -a favor de la “legislación comunitaria”. Hoy en día, Bruselas puede hacer cumplir las leyes directamente.

Varoufakis también desconoce que el verdadero “demos” está en el plano doméstico , en las naciones y , no a nivel de la UE, como proponen los Eurófilos. Él no refuta este concepto básico – cosa que sería imposible, pues la evidencia muestra que la gran mayoría de los pueblos europeos permanecen, principalmente, comprometidos con la política nacional (más allá del cosmopolitismo de mercado de ciertas élites metropolitanas).

Varoufakis agita, retóricamente ,el internacionalismo izquierdista del siglo diecinueve, cuando los mecanismos para alcanzar la solidaridad internacional siempre son la lucha en varios niveles. La propuesta de Varoufakis es esquizofrénica . Simultáneamente necesita y aborrece los gobiernos y los estados nacionales refugiándose en la fantasía de ” un republicanismo transnacional. ”

A pesar que Varoufakis hace un llamado al análisis histórico, su política ficción pasa por alto todo lo que ha ocurrido con la izquierda desde finales del siglo XIX: la fragmentación del movimiento internacionalista en segmentados nacionales durante dos guerras mundiales; su cooptación por los proyectos nacional-desarrollistas ( de la clase capitalista) a partir de 1945; su abrumadora derrota en las luchas de clases durante la crisis de los años 1970 y 1980. Estos graves debilidades son el origen de los temores de Varoufakis cuando afirma que salirse de la Unión Europea puede facilitar el poder a la derecha.

Pero, en lugar de enfrentar, aquellas debilidades directamente y, preocuparse como resucitar a la izquierda, de manera esquizofrénica, postula crear de la noche a la mañana una izquierda poderosa, unida más allá de fronteras, capaz de revolucionar la Unión Europea.

La triste verdad es que la izquierda todavía no tiene capacidad para revolucionar Europa. Esto realidad deja un único curso de acción ; el combate contra las políticas, instituciones e ideologías que impiden la recuperación de la propia izquierda. Y, la principal fuerza que paraliza a la Izquierda es la propia Unión Europea .

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