¿Qué pasará con el Presidente Trump?

images (1)Jacques Sapir, economista francés

La victoria de Donald Trump ha sacudido los EE.UU. y ha sorprendido al mundo. Refleja el surgimiento de una ola de ira de la clase obrera contra la llamada “élite”. No solo es una reacción histórica contra la brecha social, es también de carácter ideológica y cultural contra los medios de comunicación que se consideran asimismo como “por encima de todos”. Estos medios de comunicación – que dirigieron la histérica campaña de Hillary Clinton- están ahora brutalmente impugnados. Deberán extraer enseñanzas; aunque es poco probable que aprendan.

Una victoria y el lamento de una pérdida

La campaña de Donald Trump ha tenido innegables tintes racistas y machistas , pero los medios han olvidado intencionalmente lo esencial: hay una creciente ola de indignación contra de la “financiación”, contra Wall Street. La elección de Trump es simbólicamente la victoria de la vida real sobre la vida virtual. Esta elección refleja también un abismo en lo social, enseña que Barack Obama no ha sido tan bueno como los medios lo presentan  y, que la economía de Estados Unidos todavía no se recupera de la crisis 2007-2009.

La ola de malestar ciudadano podría haber tomado otra dirección. Bernie  Sanders, el candidato perdedor en las primarias demócratas, encarno, a su manera – sin duda mucho más política- la gran ola de descontento que finalmente aprovecho Donald Trump.

Por tanto, la responsabilidad histórica del triunfo de Trump recae también en el “establishment” demócrata, en los caciques que manejaron descaradamente las primarias para favorecer a Hillary Clinton. Recordemos aquí la lección. La izquierda solo puede avanzar cuando está con la gente, no cuando se  encadena a los grandes de las finanzas, a  la casta periodística y a artistas caprichosos. Esta es una de las lecciones de esta campaña y de esta elección, y es también una lección válida para Jean-Luc Mélenchon.

Pero la victoria de Trump  es ante todo, la derrota de Hillary Clinton. Ella emergió como la candidata de las finanzas; sus vínculos con los grandes bancos de Wall Street – incluyendo Goldman Sachs – son abiertamente conocidos . Ella competía  con la más ricas y  las más famosas.  Pero, sus lazos financieros han ido mucho más allá, hablamos , en particular de las estrechas relaciones que mantiene la Fundación Clinton con los líderes de países como Arabia Saudita y Qatar. Además el comportamiento de Hillary, (ante el escandalo de sus mensajes de correo electrónico) mezcla de abandono y arrogancia, ha demostrado que el “emailgate” fue repudiado por la mayoría de los estadounidenses. Sus posiciones intervencionistas y aventureras en la política exterior también han contribuido a asustar parte de la opinión pública.

 Las consecuencias

La elección de Donald Trump tendrá consecuencias importantes,  dentro de Estados Unidos y en las relaciones internacionales. Deberá  dar rápidamente satisfacción a una mayoría de americanos que ha visto bajar su nivel de vida mientras una pequeña minoría se enriquecía . El voto de los estados del antiguo cinturón industrial, lo que se llama el ” cinturón del oxido ” o rustbelt es un dato importante  para entender el movimiento que ha llevado a Trump a la presidencia y su posible desengaño . También Trump está obligado a reconstruir el partido republicano, parte de cuya élite se volvió contra él. El hecho de que los republicanos tengan la mayoría en el Congreso le podría ayudar. Sin embargo, su política se debatirá, entre el ala más reaccionaria del partido republicano y la necesidad de dar satisfacción a sus votantes con el lanzamiento de programas de inversión pública, especialmente grandes. Necesita reconciliar a los estadounidenses con ellos mismos , en un país dividido, que es visto por la gran mayoría de su población como calamitoso.

En las relaciones internacionales  las consecuencias de la elección de Donald Trump marcarán gradualmente un cambio mayor. El presidente electo no ha disimulado su deseo de mejorar las relaciones de EE.UU. con Rusia  poniendo fin a la sobre-exposición del ejército de Estados Unidos para regresar una visión más realista del comercio, acabando con los dogmas del libre comercio internacional.

No va ser el tiempo de los “grandes” tratados internacionales, como el TAFTA, TTIP o CETA. El proteccionismo está de vuelta, y Trump posiblemente piensa que debe  aprovechar al máximo esta situación poniendo en práctica una cierta “desglobalización” que parece inevitable en la actualidad. Esto ultimo es solo  un “augurio”, porque la política economica de un país como los Estados Unidos no cambia en cuestión de días o semanas.

Es claro que la elección de Donald Trump ofrece esperanzas para las relaciones con Rusia, y que la postura de confrontación adoptada Washington, en Ucrania o Siria, no se mantendrá vigente. Este es un punto positivo. Es de esperar que este cambio también incluya a los países europeos que – estúpidamente – decidieron hace poco mantener las sanciones contra Rusia.

Las consecuencias para la ideología europea

De manera más general, esta elección es una redistribución de las cartas que también afectarán a la Unión Europea. No es casualidad que el ex primer ministro italiano, Enrico Letta, allá dicho que es el evento más importante desde la caída del muro de Berlín. Las élites europeístas han perdido el apoyo crucial de la presidencia de Estados Unidos [1] . Esto se aprecia claramente en las reacciones de Juncker y Tusk de Angela Merkel y François Hollande. Por el contrario, los políticos que cuestionan este europeísmo, desde Nigel Farage ,Beppe Grillo a Marine Le Pen, han dado la bienvenida a  la victoria de Donald Trump.

Por supuesto, que estos “lideres” van a tratar de contarnos el repetido verso de una Europa federal, y querrán reavivar los agonizantes fuegos de la integración europea. Pero las divisiones entre los estados de la UE no van a desaparecer por arte de magia. Los intereses objetivos de los estados seguirán siendo los que se oponen a la integración. Por tanto, tendremos , de un día u otro, que extraer las consecuencias regresando a una política nacional que no excluye la cooperación y la amistad entre estas naciones europeas.

De negarse a ello, los líderes europeístas corren el riesgo de agravar aún más la ira, provocando el final de la Unión Europea. Las negaciones de la democracia son demasiado numerosas, demasiado sistemáticas. Estos líderes están amenazados , en su respectiva escala, a continuar con el destino de Hillary Clinton.

Es poco probable que entiendan que ha cambiado nuestro tiempo, ciertamente no a causa de la elección presidencial en Estados Unidos, que es sólo un elemento más en este cambio. Al parecer viviremos en los próximos diez años, el ” retorno a las Naciones”.

Nada resulta más dramático ver cuando las élites, políticas o culturales, se aferran a una visión del mundo que la realidad ha superado y refutado. Podemos, en cierta medida, vivir en una burbuja, pero, en algún momento, la burbuja estalla y habrá que pagar el precio completo de ese mundo de ilusiones que construimos.

[1] http://www.lastampa.it/2016/11/09/esteri/russia-e-destre-europee-esultano-lue-relazioni-transatlantiche-pi-difficili-KpVb6IQVQoRjaEBIeyH2fM/pagina

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