images (1)Estos son momentos críticos para Europa. Está claro que la unión económica y monetaria ha fracasado de manera irrevocable, las economías de la periferia de Europa permanecen en grave crisis, y las economías del núcleo carecen de impulso.

La moneda única se ha convertido en la herramienta con la que Alemania implementa el mercantilismo, a través dumping salarial, (con el apoyo de otras economías centrales de la UEM) para dictar “reformas estructurales”, que crean estancamiento económico, pobreza y desempleo. Las grandes corporaciones y los promotores del neoliberalismo se están aprovechando de la crisis para intensificar su ofensiva contra las conquistas sociales y democráticas del siglo XX.

La capitulación de Syriza en Grecia ha demostrado que tanto la UE y la unión monetaria (UEM) son los principales obstáculos para cualquier intento de modificar la agenda neoliberal dominante en Europa. La austeridad, el neoliberalismo y las políticas de libre comercio, junto con el menosprecio de las instituciones europeas por los derechos básicos y la democracia, han dado lugar a una crisis de legitimidad sin precedentes en la UE.

Hay que tener en cuenta los resultados de los tres últimos referendos vinculados a las cuestiones europeas. En Grecia, el 5 de julio de 2015, una gran mayoría decidió rechazar las condiciones fijadas en el tercer plan de rescate propuesto por la Comisión Europea, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo. En el Reino Unido, el 23 de junio de 2016, una mayoría optó por abandonar la Unión Europea, y exigió que el proceso de integración europea debería invertirse. En Italia, el 4 de diciembre de 2016, una gran mayoría rechazó las reformas constitucionales pro-mercado antidemocráticas, a pesar del apoyo declarado y unánime de las instituciones europeas, lo que obligó al primer ministro pro-UE Matteo Renzi a renunciar. El rechazo a las instituciones europeas nunca ha sido más clara entre los estados miembros de la UE.

La ira y la indignación se están manifestando de manera constante entre los trabajadores en Europa. Por desgracia, los beneficiarios hasta ahora ha sido una creciente xenofobia, la derecha dura, e incluso el fascismo.

La Izquierda Europea está pagando un alto precio por su equivocada adhesión a la unión monetaria (UEM), y por el tabú de querer evitar la ruptura con el gobierno de la UE, incluyendo el modelo neoliberal de integración de los estados miembros. Si el futuro de Europa va a ser dominado por el neoliberalismo y la derecha dura la respuesta deberá librarse, a nivel local, nacional e internacional, para combatir la jaula de hierro de las políticas y los tratados impuestos por las instituciones europeas.

Que debe hacer la izquierda?

Basándose en las propuestas discutidas durante la segunda conferencia internacional de EReNSEP, y después de la última cumbre de un plan B en Europa, se sugiere que existen tres objetivos principales para la izquierda en Europa:

1. La prioridad principal es poner fin a la austeridad y crear puestos de trabajo de alta calidad.

Ese debe ser el núcleo de la política económica de la izquierda. Sin embargo no vamos a tener éxito en convencer a la gente de nuestra capacidad para lograr este objetivo si no presentamos una estrategia concreta que se ocupe de los grandes desequilibrios de las economías de Europa, estableciendo así las bases para una transformación ecológica y democrática de la industria y la agricultura. Responder a las necesidades sociales de la población de Europa y hacer frente a los retos ecológicos del continente no es posible sin una estrategia clara y viable. Es necesario implementar una política de inversión pública masiva con el fin de impulsar la demanda y recuperar poder sobre las empresas y los bancos. Esta es la base para reconstruir y ampliar el bienestar, y enfrentar las desigualdades de ingresos y riqueza.

2. Las políticas radicales requieren una soberanía monetaria.

La Unión monetaria ha construído una camisa de fuerza con los Tratados europeos para impedir cualquier estrategia distinta a la austeridad y la liberalización del comercio. Para terminar con la austeridad es necesario recuperar el control democrático sobre la creación del dinero y de los bancos. Cualquier gobierno de izquierda debe comenzar por desobedecer los Tratados europeos y prepararse para una confrontación sostenida con las autoridades europeas, además debería desarrollar una estrategia económica integral para gestionar este conflicto.

La izquierda debe estar preparada para crear nuevas monedas y no debe tener miedo de cancelar la deuda pública cuando dicha cancelación es políticamente legítima y económicamente necesaria. Además debería  proponer la nacionalización y socialización de los bancos con el fin de recuperar el control democrático de la economía. La izquierda debe también proponer un nuevo marco para controlar los flujos de capital en toda Europa y gestionar los tipos de cambio y los excedentes y déficit comerciales entre los países europeos.

Estos son pasos perfectamente factibles que la izquierda debe perseguir con confianza. La clave es el desarrollo de una estrategia que rompa con la austeridad y fortalezca la solidaridad entre los movimientos arraigados en el entorno nacional de cada país y proponer alternativas globales. Si no estamos preparados para realizar estos pasos, sobre la base de las realidades nacionales con una alianza de fuerzas de izquierda en los distintos países,no será posible  liberarse de la austeridad y el neoliberalismo.

3. Las políticas económicas radicales también son inseparables de la demanda de la soberanía popular y la democracia.

Las instituciones de la Unión Europea nunca han sido democráticas y nunca fueron concebidas para servir a los pueblos de Europa. Son parte de una maquinaria política que fue diseñado para implementar un orden económico que favorece las empresas transnacionales, la privatización sistemática de los servicios públicos y otros bienes públicos, y el deterioro del Estado del bienestar. El régimen de libre comercio neoliberal promovida por la Unión Europea, hace que la soberanía popular sea imposible.

Es necesario romper con los acuerdos de libre comercio y los tratados que se han impuesto a los países de Europa. Es necesario hacer frente a la unión monetaria (UME) negándose a aplicar los tratados y directivas neoliberales para implementar políticas económicas progresistas y recuperar el control democrático. Estas medidas son necesarias para desarrollar una nueva política de cooperación en Europa, basada en la justicia social, la solidaridad internacional, la democracia y la sostenibilidad del medio ambiente.

Debemos apoyar la puesta en marcha de procesos constituyentes para construir auténticos regímenes políticos democráticos. También debemos estimular la auto-organización popular y la movilización.

Las nubes se ciernen sobre Europa.

Todavía hay tiempo para que la izquierda de dirección a los acontecimientos y estos recuperen su valor político democrático. La izquierda debe renovar y afinar sus propuestas sobre la economía, la sociedad y la política. Se debe recordar que su fuerza se deriva de la defensa de la democracia, la soberanía popular, los intereses de los trabajadores y los oprimidos. La izquierda tiene que prepararse para una ruptura radical con la camisa de fuerza neoliberal impuesto por los Tratados de la UE y la UEM.

La segunda Conferencia de Ιnternational EReNSEP, “Francia y Europa después de Brexit”, se celebró en París los días 2 y 3 de diciembre del 2016 .

La próxima Cumbre de Plan B se llevará a cabo en Roma el 11 y 12 de marzo de 2017.

Firmado por

Josep Maria Antentas (profesor de sociología de la Universidad Autónoma de Barcelona, España)

Jeanne Chevalier (Parti de gauche, portavoz de economía, Francia)

Eric Coquerel (Parti de Gauche, Copresidente, Francia)

Alexis Cukier (Ensemble !, Junta Nacional, Francia)

Fabio De Masi (MEP, Die Linke, Alemania)

Sergi Cutillas (investigador economista Ekona Centro de Investigación, miembro de la Plataforma para una Auditoría Ciudadana de la Deuda, España)

Cédric Durand (profesor titular de Economía, Universidad de París XIII, Francia)

Guillaume Etievant (Parti de gauche, ex Spokerperson para la economía, Francia)

Stefano Fassina (MP y ex viceministro de Finanzas italiano, Sinistra Italiana, Italia)

Heiner Flassbeck (Profesor Honorario de la economía y ciencias políticas en la Universidad de Hamburgo, Alemania)

Constantinos Gavrielides (Consejero regional y miembro del Comité Económico de la Región de Grecia Occidental)

Marlène Grangé (Ensemble !, Francia)

Sabina Issehnane (profesor titular de Economía, Universidad de Rennes 2, Francia)

Costas Lapavitsas (Profesor de Economía en la Universidad de Londres y ex Syriza MP, Grecia)

Moreno Pasquinelli (Programma 101, Italia)

Jean-François Pellissier (Ensemble !, portavoz, Francia)

Laura Raim (Independiente Periodista, Francia)

Patrick Saurin (Sud BPCE, Vocero, CADTM, Francia)

Eric Toussaint (CADTM Internacional, Vocero, Bélgica)

Aurélie Trouvé (profesor titular de economía, AgroSup Dijon, Francia)

Miguel Urbán (MEP, Podemos, España)

Christophe Ventura (Investigador en relaciones internacionales, miembro del Chapitre 2, Francia)

Frédéric Viale (Doctor en Derecho, miembro del Chapitre 2, Francia)

Sébastien Villemot (Economista en OFCE, Francia)

Grigoris Zarotiadis (Profesor Asociado en la Escuela de Economía y Ciencias Políticas en la Universidad Aristóteles de Tesalónica, Grecia)

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Un comentario sobre “¿Qué hacer en Europa? Las propuestas de la izquierda.

  1. Buenas noches, como siempre que me lo envían, he leído el articulo con mucho interés, me parecen muy buenas las propuestas que se hacen, pero en España lo veo difícil que la izquierda las intente poner en practica, pues está demasiado interesada en que sigamos en la Unión Europea, esperemos esto sea por poco tiempo y que algún día cambien aunque sea porque se vea arrastrada por otros países con una izquierda mas luchadora y valiente que la que tenemos aquí. Gracias por vuestro buen trabajo. Luis 

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